2027: Las elecciones que pueden cambiar el mapa económico, político e ideológico.
El próximo proceso electoral no se tratará solo de colores políticos, sino de quién tiene el plan real para aprovechar el 'nearshoring', combatir la inseguridad y potenciar la vocación económica de 17 estados clave.
El INE ha señalado que el proceso electoral 2026-2027 incluye precisamente la renovación de 17 gubernaturas, los estados que llegarán a esa elección para renovar gubernatura son: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chihuahua, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Lo interesante es que no son 17 estados iguales, algunos son fronterizos, otros tienen puertos, otros son grandes productores agrícolas, otros tienen minería, otros son polos industriales, otros enfrentan graves problemas de seguridad, por eso la elección de 2027 no debería analizarse únicamente como una lucha entre partidos, también debería analizarse como una elección sobre qué modelo de desarrollo quiere cada estado.
Los estados donde la economía y la seguridad se mezclan con mayor fuerza.
Nuevo León es uno de los motores industriales de México y uno de los tres estados con mayor PIB per cápita, lo que ocurra políticamente ahí tiene importancia nacional.
Chihuahua y Baja California, son piezas fundamentales de la relación comercial con Estados Unidos. Su seguridad fronteriza y capacidad industrial tienen consecuencias directas sobre el T-MEC.
Querétaro es uno de los casos más interesantes del país por su transformación hacia manufactura avanzada, aeroespacial y tecnología. Su reto es conservar infraestructura, agua, movilidad y seguridad suficientes para seguir creciendo.
Sonora, tiene minería, agricultura, industria, energía y frontera, además, su ubicación lo convierte en una pieza estratégica para la relación México-Estados Unidos.
Sinaloa, tiene agricultura, alimentos, logística del Pacífico y una problemática de seguridad que puede afectar directamente la actividad económica.
Michoacán, aquí aparece una combinación estratégica, tiene agricultura de exportación, un puerto en Lázaro Cárdenas, mayor seguridad, es difícil pensar en una política industrial del Pacífico mexicano sin Michoacán.
Guerrero, tiene un enorme potencial turístico, pero también enfrenta profundas dificultades sociales y de seguridad, el reto no es únicamente recuperar turísticamente Acapulco, es construir una economía regional mucho más diversificada.
Campeche, tiene una paradoja enorme, uno de los mayores PIB per cápita del país, pero una economía altamente condicionada por los hidrocarburos, la pregunta para su próximo gobierno será cómo convertir recursos energéticos en diversificación económica.
Quintana Roo, su economía depende fuertemente del turismo, el reto será convertir el turismo en cadenas de valor más amplias y evitar que crecimiento turístico signifique únicamente crecimiento inmobiliario.
Zacatecas, tiene minería, agricultura y ubicación geográfica, su gran desafío es convertir su riqueza minera en mayor desarrollo local y combatir los factores de inseguridad que afectan la actividad económica.
La verdadera pregunta de 2027
¿Las elecciones de 2027 pueden convertirse en otra batalla partidista? o ¿Pueden convertirse en algo mucho más importante? Los ciudadanos tienen la ultima palabra, por esa razón deberían preguntar a sus respectivos candidatos.
¿Qué produce mi estado? ¿A dónde se puede vender? ¿Qué infraestructura necesita? ¿Cuánto cuesta transportar sus productos? ¿Qué empresas podrían instalarse? ¿Qué proveedores locales pueden desarrollarse? ¿Cuántos empleos formales se pueden crear? ¿Cómo se va a garantizar la seguridad de las carreteras? ¿Cómo se va a combatir la extorsión? ¿Qué infraestructura necesita dentro de los próximos diez años? Si un candidato no puede responder esas preguntas, probablemente está hablando de política, pero no de desarrollo.