Acapulco busca revivir su turismo naviero con un nuevo muelle de 1,000 mdp
El proyecto, liderado por la ASIPONA, permitirá recibir hasta 8,500 pasajeros simultáneamente. El objetivo central es modernizar la infraestructura local para competir con los grandes destinos del Caribe y acelerar la recuperación económica tras el impacto del huracán Otis.
Acapulco quiere volver al mapa del gran turismo marítimo. Para lograrlo, el gobierno federal echó a andar un plan que contempla construir un nuevo muelle turístico con una inversión superior a los 1,000 millones de pesos, diseñado a la medida de los cruceros gigantes que hoy dominan la industria.
La Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) en Acapulco ya dio el primer paso administrativo al presentar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) ante la Semarnat. El desarrollo de la obra principal requerirá unos 1,000 millones de pesos, a los que se sumará una bolsa de 25 millones presupuestados de forma exclusiva para implementar medidas ambientales.
La nueva infraestructura se levantará en las inmediaciones del Fuerte de San Diego, un sitio estratégico que ofrece una ventaja natural invaluable: un calado marino de entre 15 y 20 metros. Esta profundidad es perfecta para el atraque de buques inmensos y elimina por completo la necesidad de hacer costosos trabajos de dragado.
El muelle tendrá unas dimensiones de 374 metros de largo por 20 metros de ancho. Su diseño técnico incluye canales, escolleras, espigones, dársenas y muros de contención. Se estima que los trabajos de construcción duren unos 20 meses y, una vez operativo, el complejo tendrá una vida útil indefinida, exigiendo mantenimiento profundo solo cada 15 años. Su principal atributo operativo será la capacidad de atender a dos cruceros de nueva generación al mismo tiempo, albergando a un total de 8,500 pasajeros conjuntos.
El reto frente al Caribe mexicano
La modernización es una necesidad urgente. Las instalaciones portuarias actuales en Acapulco han sido superadas por el tamaño de los barcos modernos. El nuevo muelle es visto como una palanca para recuperar el posicionamiento que la ciudad perdió, primero debido a la inactividad por la pandemia y más recientemente por la devastación que dejó a su paso el huracán Otis.
Las estadísticas turísticas muestran claramente el tamaño del desafío. Entre enero y mayo de 2026, el puerto guerrerense captó apenas 12,000 cruceristas. Aunque esto significa un respiro frente al mismo periodo de 2025, sumando 2,000 pasajeros adicionales, la cifra representa apenas el 0.1% de todo el turismo naviero en México.
El mercado de cruceros en el país es gigantesco (11.2 millones de visitantes recibidos el año pasado), pero actualmente se encuentra dominado por Quintana Roo, con los puertos de Cozumel y Mahahual concentrando el 63.5% de esa afluencia masiva.