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Adiós a Alma Velasco, la voz que revolucionó los cuentos para niños

La escritora, cantante y académica dejó una huella profunda en la literatura mexicana. Su familia confirmó que no habrá velorio público, pero invitan a celebrar su obra leyéndola.

Por Tania Treviño · 29 de julio de 2026
Adiós a Alma Velasco, la voz que revolucionó los cuentos para niños

Las letras mexicanas despiden a una de sus creadoras más queridas y polifacéticas. Alma Velasco, poeta, narradora y cantante que dedicó su vida a enriquecer la imaginación de los primeros lectores, murió este martes a los 77 años.

Fue su esposo, el también escritor Eduardo Casar, quien compartió la noticia a través de sus redes sociales. Siguiendo la voluntad familiar, la despedida será íntima. Casar aprovechó el anuncio para recordar cómo se debe honrar su memoria: manteniendo viva su palabra. Recomendó la recién lanzada edición de bolsillo de su novela Me llaman la Tequilera y adelantó su intención de reeditar muy pronto los poemarios infantiles de la autora.

Nacida en la Ciudad de México en 1948, Velasco nunca se conformó con dominar una sola disciplina. Estudió Letras Hispánicas en las aulas de la UNAM y, en paralelo, se formó en el Conservatorio Nacional de Música. Esa mezcla inusual le permitió hacer magia con el lenguaje, uniendo el rigor de la literatura con los ritmos vivos del rap, el jazz o el son istmeño.

Su bibliografía es un refugio para la curiosidad infantil. Títulos como Juguetero de poesía o Fantasmita o fantasmote abrieron puertas a mundos fascinantes. Su trabajo más celebrado es el Horripilantario (2008), una brillante colección de 30 micropoemas inspirados en la tradición del limerick inglés que divierten y asustan a partes iguales. También coescribió Las aventuras de Buscoso Busquiento junto a Casar, y dejó su huella en la academia con La voz: universo sonoro, un manual donde volcó su propio método de técnica vocal.

Velasco tenía una regla inquebrantable a la hora de crear: nunca tratar a los niños como si no entendieran. Detestaba la idea de "achicar" o simplificar el lenguaje para las infancias. Creía firmemente que los pequeños sienten las palabras y se las apropian de manera natural; si tropiezan con un término nuevo, simplemente lo preguntan. Ese respeto profundo por sus lectores le valió reconocimientos de alto peso, como el Premio Nacional de Poesía para Niños Narciso Mendoza en 2002, además de galardones por su trabajo como traductora y académica.

La partida de figuras como Alma Velasco impacta directamente en la forma en la que te relacionas con los más pequeños de tu entorno. Cada vez que le lees un cuento a tus hijos, sobrinos o alumnos, utilizas el lenguaje para construir su visión del mundo y su empatía. El trabajo de esta escritora nos recuerda que jamás debemos subestimar la inteligencia de un niño. Las palabras ricas, complejas y divertidas que compartes con ellos antes de dormir son exactamente las mismas herramientas que utilizarán para expresarse, entender sus emociones y defenderse el resto de su vida.