Política

Adiós a La Parota: el nuevo plan de agua a prueba de huracanes

Tras décadas de resistencia comunitaria, el Gobierno Federal sepulta el proyecto hidroeléctrico para apostar por una red que asegure el suministro en el puerto frente a desastres naturales.

Por Miriam Armas · 27 de julio de 2026
Adiós a La Parota: el nuevo plan de agua a prueba de huracanes

El proyecto de la presa hidroeléctrica La Parota, en Guerrero, quedó oficialmente cancelado por la presidenta Claudia Sheinbaum. En lugar de esta polémica megaobra, Acapulco estrenará un sistema de abastecimiento de agua potable mucho más moderno y, sobre todo, diseñado para resistir el golpe de fenómenos meteorológicos extremos.

Durante cuatro décadas, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) intentó concretar una cortina sobre el río Papagayo. Aunque el proyecto prometía energía y agua, las comunidades indígenas y campesinas de la región mantuvieron una fuerte resistencia por más de 20 años. Los pobladores advirtieron sin descanso sobre el desplazamiento forzado de sus hogares y los daños ambientales irreparables que causaría la inundación de sus tierras. A pesar de los gastos millonarios en estudios geológicos a lo largo de los años, el gobierno decidió priorizar la protección del territorio y frenar la obra de manera definitiva.

La alternativa técnica elegida por la administración federal se basa en pozos radiales. Se construirán tanques altos que permitirán bombear el líquido mediante gravedad hacia las distintas colonias del puerto, facilitando que el servicio alcance las zonas más elevadas de la ciudad.

El paso destructivo de los huracanes Otis y John dejó una lección muy clara: la red anterior era demasiado frágil. Las crecidas extraordinarias del río Papagayo —la principal fuente de agua del puerto— destruyeron los equipos de bombeo y dejaron a miles de familias con los grifos secos. Para que la historia no se repita, las nuevas torres elevadas protegerán la maquinaria ante futuras tormentas.

A la par de esta infraestructura, el plan contempla sustituir tuberías y redes envejecidas, arrancando por colonias altas como Ciudad Renacimiento. Todo este esfuerzo acompaña la rehabilitación turística de Acapulco, que muestra signos de recuperación sólidos: actualmente registra una ocupación hotelera del 78% y proyecta buenos números para el verano. Prácticamente todos los empleos y edificaciones afectados ya fueron recuperados, gracias al trabajo coordinado y a la resiliencia de los acapulqueños.

El cambio de estrategia en Acapulco marca un parteaguas en cómo debemos adaptar nuestras ciudades frente a la crisis climática y el respeto a las comunidades locales. Si vives en el puerto, tienes familia ahí o planeas vacacionar pronto, este nuevo sistema se traduce en tranquilidad. Significa que la ciudad contará con servicios básicos robustos que no colapsarán a la primera tormenta, garantizando que el agua fluya en las casas y negocios cuando más se necesita, sin dejar a la población vulnerable durante semanas.