Adiós al Mundial y con deudas: cómo funciona la multa de la FIFA a México
La derrota ante Inglaterra dejó fuera al conjunto tricolor, pero además obligará a la FMF a pagar una fuerte suma por sus amonestados. Así cobra la FIFA la indisciplina en la cancha.
La despedida de la Selección Mexicana del Mundial 2026 dejó un sabor amargo que va más allá del marcador. Caer 3-2 ante Inglaterra en los octavos de final significó hacer maletas, pero también llevarse a casa una cuenta por pagar. En esta Copa del Mundo, hacer una entrada a destiempo o reclamarle al árbitro pega directamente en las finanzas de las federaciones.
El saldo del encuentro frente a los ingleses incluyó dos amonestaciones para el equipo tricolor: una para el lateral Jorge Sánchez y otra para el central Johan Vásquez. Según el reglamento oficial de la FIFA, ver el cartón preventivo en estas instancias del torneo tiene una consecuencia financiera inmediata.
Cada tarjeta amarilla mostrada por el árbitro tiene un costo de 10,000 dólares. Al sumar las amonestaciones de Sánchez y Vásquez, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) tiene que desembolsar 20,000 dólares a la brevedad.
El precio exacto de una falta
Para mantener el control en un torneo histórico que creció a 48 selecciones, el Código Disciplinario del máximo organismo del balompié estableció tarifas muy estrictas. El tabulador para los castigos funciona así:
Tarjeta amarilla: 10,000 dólares.
Doble amarilla (expulsión): 15,000 dólares más la suspensión del jugador para el próximo partido.
Tarjeta roja directa: 20,000 dólares, sumado a una suspensión que la Comisión Disciplinaria puede extender dependiendo de la gravedad de la infracción.
Amnistía deportiva, pero no económica
La FIFA ajustó sus reglas para la edición 2026 con una idea clara: proteger el espectáculo. Con un calendario más saturado, el organismo decidió limpiar el historial de tarjetas amarillas acumuladas en dos momentos específicos: al terminar la fase de grupos y al finalizar los cuartos de final.
El objetivo de esta limpieza es que ninguna de las grandes figuras se pierda unas hipotéticas semifinales o el partido por el título solo por acumulación de preventivas.
Pero esa amnistía es puramente deportiva. En los despachos, el dinero de cada tarjeta mostrada en la cancha se cobra de manera independiente y sin excepciones. El historial se borra, pero la factura siempre llega a las oficinas de la federación.