Alejandra Ortega apunta al podio olímpico en Los Ángeles 2028
Tras lograr la plata en el Mundial de Marcha en 2026, la atleta hidalguense encara un ciclo de dos años de máxima exigencia bajo la guía de Alfonso Ortiz, aspirante al Premio Nacional de Deportes.
La marcha atlética mexicana reconstruye su estatus de potencia internacional con Alejandra Ortega como estandarte hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
El atletismo mexicano vuelve a mirar con ambición real los podios olímpicos. Con la medalla de plata obtenida en el Campeonato Mundial de Marcha durante 2026, Alejandra Ortega se posiciona como una de las cartas más sólidas de la delegación nacional para pelear los primeros puestos en la edición de Los Ángeles 2028.
La proyección cuenta con el respaldo técnico de su entrenador, Alfonso Ortiz, estratega propuesto al Premio Nacional de Deportes 2026. A menos de dos años del encendido de la llama olímpica, Ortiz sostiene que la marchista originaria de Hidalgo combina la madurez física y el balance mental requeridos para resistir el ritmo de las potencias globales en el asfalto. Tras año y medio de trabajo conjunto, el cuerpo técnico anticipa que, si bien el ciclo entrante representará la etapa de mayor desgaste físico en la trayectoria de Ortega, también marcará el pico de su rendimiento competitivo.
Este avance individual se enmarca en un resurgimiento colectivo de la marcha femenil en el país. El representativo nacional integra a una nueva camada de atletas jóvenes que buscan devolver a México la jerarquía histórica que mantuvo durante décadas en las pruebas de resistencia y velocidad de marcha sobre circuito.
El ejemplo de preparación de Ortega demuestra el valor de la constancia frente a objetivos de largo aliento: fijarse metas ambiciosas y someterse a procesos rigurosos de disciplina diaria marca la diferencia entre el conformismo y la excelencia, una lección aplicable a cualquier meta laboral, académica o personal que decidas emprender.