Aprobación de gobernadores en México sube a 52.8% en agosto
El respaldo popular a los ejecutivos estatales registró su tercer registro más alto en tres años, con avances en 20 de las 32 entidades del país.
La percepción ciudadana sobre el desempeño de los gobiernos estatales tomó aire en el octavo mes del año. Con avances registrados en la mayor parte del territorio, el respaldo colectivo a los 31 gobernadores y a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México alcanzó uno de sus puntos más altos del último trienio, aunque con una brecha profunda entre las administraciones mejor evaluadas y las que enfrentan mayor desgaste.
El promedio nacional de aprobación escaló a 52.8% durante agosto, superando el 52.2% observado en julio, según los resultados del «Ranking Mitofsky Capítulo: Gobernadores y gobernadoras de México», elaborado para El Economista. Con este movimiento, el indicador general se posicionó como el tercer puntaje más alto documentado desde 2023.
La tendencia positiva se reflejó en los balances individuales: 20 gobernantes consiguieron elevar su aprobación ciudadana, mientras que 11 sufrieron retrocesos y solo uno conservó la misma cifra del mes previo. La distribución del tablero nacional colocó a 18 titulares del Ejecutivo local por encima de la media del país y a 14 por debajo de ese umbral.
Los contrastes más marcados de la medición se concentraron en los extremos del ranking:
Líderes de aprobación: Mauricio Kuri (Querétaro), Ricardo Gallardo (San Luis Potosí) y Clara Brugada (Ciudad de México) encabezaron la evaluación con los mayores porcentajes de respaldo.
Zonas de mayor desgaste: David Monreal (Zacatecas), Evelyn Salgado (Guerrero) y Yeraldine Bonilla (Sinaloa) ocuparon los últimos puestos de la tabla.
El estudio se levantó sobre una muestra de 57,032 ciudadanos mexicanos mayores de 18 años con acceso a internet mediante dispositivos móviles inteligentes.
Para los habitantes de cada entidad, estas fluctuaciones ofrecen un termómetro directo sobre la gestión de servicios públicos básicos, la efectividad en seguridad y el manejo presupuestal cotidiano en sus comunidades. Monitorear si una administración sube o cae en la tabla permite a los contribuyentes exigir rendición de cuentas con datos comparativos en mano, evaluando si las decisiones de sus autoridades locales responden realmente a las prioridades vecinales o si el descontento colectivo comienza a pasar factura en las urnas.