Arranca ronda del T-MEC bajo amenaza de nuevos aranceles
Los equipos de México y Estados Unidos iniciaron reuniones clave enfocadas en el sector automotriz, acero y derechos laborales, con la sombra de un impuesto del 10% si no se aplican las leyes vigentes.
Las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos acaban de subir de tono. En medio de amenazas de nuevos impuestos y exigencias mucho más duras para la industria automotriz, los equipos de ambos países arrancaron la tercera ronda bilateral de revisión del T-MEC en la Ciudad de México.
El encuentro en las oficinas de la Secretaría de Economía llega en un momento de alta tensión. Apenas un día después de recetarle un arancel del 50% a Canadá, la Casa Blanca decidió sentarse a intensificar las conversaciones exclusivas con México, dejando fuera a los canadienses de esta etapa del proceso.
Sobre la mesa hay temas delicados que definirán el rumbo económico de la región: el comercio de acero y aluminio, la agricultura, la seguridad económica, los servicios de pago electrónico y las condiciones laborales. En este último punto, Washington lanzó una advertencia clara. Amenaza con imponer un castigo del 10% a cerca de 60 países que, como México, tienen leyes contra el trabajo forzado pero fallan en su aplicación real.
El freno al sector automotriz.
Uno de los capítulos más sensibles de esta revisión es el automotriz. Estados Unidos puso sobre la mesa una exigencia que sacudiría a la industria: pide que hasta el 50% del valor de los vehículos fabricados en Norteamérica provenga de origen estadounidense. Esto representa un cambio drástico frente a las reglas actuales del tratado, sobre todo si tomamos en cuenta que un solo auto puede cruzar la frontera en múltiples ocasiones mientras es ensamblado.
Las pláticas apenas calientan motores. Se espera que en los próximos días aterrice en el país Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, para reunirse directamente en Palacio Nacional con la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.
Lo que se decida en estas oficinas impactará directamente en tu bolsillo y en la estabilidad laboral del país. Si Estados Unidos impone nuevos aranceles o cambia las reglas para fabricar autos, los costos de producción subirán y esos aumentos terminarán reflejándose en el precio final de los vehículos o en el encarecimiento de otros productos básicos. Además, miles de empleos en México dependen de la industria manufacturera y automotriz; un acuerdo comercial justo es la línea de defensa para proteger el trabajo de muchas familias mexicanas frente a las presiones económicas del extranjero.
Firma Editorial: Miriam Armas
Periodista y analista en InfoBullet México. Ver perfil editorial y más artículos →
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