BMW prefiere exportar a Europa desde México
Las presiones comerciales y los altos impuestos en Estados Unidos obligan a la armadora alemana a buscar nuevos mercados para los vehículos eléctricos que producirá en territorio mexicano.
Si pensabas que casi todos los autos fabricados en México terminaban rodando por las carreteras de Estados Unidos, el panorama está dando un giro radical. Las tensiones comerciales y los altos impuestos están obligando a gigantes de la industria como BMW a buscar otros horizontes. Ahora, la región de Europa y el Pacífico se perfilan como los nuevos destinos favoritos para los vehículos ensamblados en su complejo de San Luis Potosí.
El problema de los aranceles
Hoy en día, entre el 30% y el 40% de los automóviles que salen de la planta potosina se venden en Estados Unidos. El resto ya se reparte entre mercados como Alemania, Reino Unido, Japón y China. Sin embargo, mantener a Washington como cliente principal se ha vuelto un dolor de cabeza financiero para la armadora.
El obstáculo principal es que los autos de BMW ensamblados en México no cumplen con el total del porcentaje de piezas regionales que exige el T-MEC. Al quedar fuera de los beneficios del tratado, enfrentan un doble castigo al cruzar la frontera: la tarifa regular del 2.5% de la Organización Mundial del Comercio (OMC), más un pesado arancel del 25% derivado de la Sección 232.
La ironía del asunto es que el gobierno estadounidense le aplicó una rebaja a ese último impuesto, dejándolo en un 15%, pero solo para los vehículos importados desde Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. En términos prácticos y de negocios, hoy a BMW le resulta más caro enviar unidades a Estados Unidos desde México que traerlas directamente desde Europa.
"Tenemos la oportunidad de enfocarnos a todos los otros mercados a los que tenemos acceso gracias a tratados estables, donde sí tenemos certidumbre y podemos suplirlos desde México", explicó Klaus von Moltke, Presidente y CEO de la planta.
La nueva apuesta eléctrica
A pesar de estos baches comerciales y de que la empresa redujo sus expectativas financieras globales para 2026 —golpeada por menores ventas en China y los conflictos en Oriente Medio—, México sigue siendo una pieza fundamental para su futuro.
La planta de San Luis Potosí fue elegida como una de las cuatro sedes en todo el mundo (junto con Alemania, Hungría y China) que fabricarán la "Neue Klasse", la próxima plataforma de vehículos totalmente eléctricos de la marca.
Para lograrlo, la compañía destinará una inversión de 800 millones de euros (unos 911 millones de dólares). Este capital servirá para ampliar las instalaciones actuales y construir un nuevo centro especializado en el ensamble de baterías de alto voltaje. La producción oficial de los modelos BMW iX3 y BMW i3 arrancará en los primeros meses de 2027, aunque las fases de prueba técnica comenzarán antes. Las preventas en Europa ya superaron las expectativas, lo que confirma que el viejo continente será el mercado clave para el talento manufacturero potosino.
Leer sobre aranceles, tratados internacionales y exportaciones puede sonar a un tema exclusivo de economistas, pero tiene un impacto directo en tu entorno. Cuando una empresa global decide invertir 800 millones de euros en México, no solo se construyen naves industriales; se abren oportunidades para generar empleos más especializados, mejor pagados y se fortalece a los proveedores locales. Además, el hecho de que la industria automotriz deje de depender exclusivamente del humor político o comercial de Estados Unidos actúa como un seguro de vida para la economía mexicana. Si nuestro vecino del norte decide cerrar la puerta o subir impuestos, tener clientes asegurados en Europa o Asia garantiza que las fábricas aquí no tengan que frenar operaciones ni hacer despidos masivos. Al final, diversificar a quién le vendemos nuestros productos se traduce en mayor estabilidad laboral y financiera para miles de familias en el país.