Ciencia y Tecnología

Células vivas impulsan un nuevo microrobot acuático desarrollado en el MIT

El dispositivo tiene el tamaño de un chicle, se desplaza activado por pulsos ópticos y abre la puerta a microcirugías de alta precisión sin dañar tejidos circundantes.

Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) crearon un robot biohíbrido bidimensional que prescinde de baterías y motores tradicionales: utiliza una capa ultrafina de células musculares vivas que reaccionan a destellos de luz para nadar de manera autónoma.

La integración entre componentes sintéticos y tejido celular alcanzó un avance práctico en los laboratorios del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Un equipo encabezado por la profesora asociada Ritu Raman desarrolló un robot nadador del tamaño de una tira de goma de mascar, recubierto por una lámina de células musculares esqueléticas más delgada que un cabello humano.

El dispositivo demostró su capacidad al superar un laberinto acuático a una velocidad sostenida equivalente a cuatro veces la longitud de su propio cuerpo por minuto. De acuerdo con los hallazgos publicados en la revista científica Advanced Functional Materials, las contracciones musculares no dependen de cables eléctricos, sino de la estimulación mediante pulsos de luz calibrados.

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A diferencia de los robots biohíbridos convencionales, que suelen requerir estructuras voluminosas y millones de células para desplazarse, este prototipo plano reduce drásticamente el consumo de biomasa y los costos de manufactura. La innovación técnica se centró en sustituir la fibrina del gel base por metacrilato de gelatina (GelMA), una matriz microscópica con surcos orientados que permite a las células esqueléticas crecer alineadas y generar una fuerza propulsora superior.

El grupo de investigación trabaja ahora en la aerodinámica del polímero para aumentar la velocidad de nado y dotar a la estructura de mayor flexibilidad. El tejido biológico ofrece ventajas intrínsecas frente a los metales o plásticos rígidos: es blando, reacciona de forma dinámica a su entorno químico y posee la capacidad natural de regenerarse ante pequeñas roturas.

Entender la evolución de estos sistemas biohíbridos clarifica el rumbo de la medicina del futuro. La sustitución de herramientas quirúrgicas invasivas por dispositivos biocompatibles permitirá realizar intervenciones microscópicas dentro del cuerpo humano sin desgarrar órganos delicados, además de facilitar el monitoreo de contaminantes en reservas de agua potable mediante sensores biológicos que se degradan de forma natural al terminar su vida útil.

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Adrían Tellez
Redactor · InfoBullet
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