China rechaza advertencias de EE. UU. sobre su presencia regional
La embajada asiática respaldó el puerto de Chancay, recordó su récord comercial con Perú y descartó presiones políticas tras las críticas de Washington por ciberseguridad.
La pugna entre las dos mayores economías del planeta se intensificó en suelo sudamericano. La Embajada de China en Perú rechazó las acusaciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, asegurando que el hemisferio no responde a los intereses de ninguna potencia y defendiendo sus millonarias obras de infraestructura frente a los cuestionamientos por presuntos riesgos legales.
Durante una gira oficial por Colombia, Ecuador y Perú, el funcionario de la administración de Donald Trump advirtió sobre presuntas violaciones a los marcos legales locales y riesgos a la ciberseguridad derivados de la infraestructura china en la región. La respuesta desde Pekín no tardó: la sede diplomática en Lima aseguró que las naciones latinoamericanas tienen derecho a diversificar su comercio sin pedir permiso ni ceder a presiones externas.
El epicentro del conflicto radica en el Megapuerto de Chancay, una terminal marítima que demandó una inversión inicial de mil trescientos millones de dólares. Rubio apuntó a las disputas entre el Estado peruano y la naviera estatal Cosco respecto a las tarifas operativas. Frente a esto, la delegación asiática afirmó que su capital acumulado —superior a los treinta mil millones de dólares en el país andino— opera bajo estrictas reglas de transparencia y apego a la ley.
Para reforzar su postura, la diplomacia china puso sobre la mesa el balance económico: doce años ininterrumpidos como principal socio comercial de Perú, con un superávit de cincuenta y dos mil millones de dólares acumulado desde la firma del Tratado de Libre Comercio en 2010. Como contraparte política, contrastó la reciente exención de visado turístico que otorga a los peruanos con los filtros migratorios cada vez más duros que mantiene Washington.
Aunque este pulso parezca un asunto reservado a cancillerías y discursos presidenciales, define directamente tu bolsillo. La competencia entre Washington y Pekín impacta en las tarifas de los productos importados que compras a diario, en la velocidad de la red celular que contratas y en la estabilidad del tipo de cambio, marcando el costo de vida en toda la región según qué socio comercial gane terreno.