Científicos logran frenar metástasis en el hígado al reactivar las defensas del cuerpo
Un equipo internacional reveló cómo las células tumorales usan la grasa hepática para protegerse y encontró la forma de revertir este bloqueo, abriendo la puerta a terapias menos agresivas.
Imagina que los guardias de seguridad de tu cuerpo, en lugar de atrapar a los intrusos, terminan ayudándolos a construir su fortaleza. Esto es exactamente lo que hace el cáncer cuando hace metástasis en el hígado. Ahora, un grupo de científicos descubrió cómo las células malignas logran este engaño y, lo más importante, encontró el interruptor para apagarlo y poner a las defensas a luchar de nuevo.
El hígado es un órgano con un metabolismo muy intenso y rico en grasas. Se trata de un ambiente que las células del cáncer aprendieron a usar a su favor para sobrevivir y multiplicarse. Un estudio publicado en la revista Nature Metabolism, liderado por el Instituto Flamenco de Biotecnología (VIB) y la Universidad Católica de Lovaina, descifró paso a paso esta estrategia de camuflaje tumoral. En el proyecto también sumaron esfuerzos investigadores de la Universitat de Barcelona y el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa.
El engaño ocurre de la siguiente manera: las células de la metástasis toman el palmitato, un ácido graso muy común en el tejido del hígado. Usando una enzima llamada DHHC17, unen esta grasa a una de sus proteínas (la laminina-511). Al hacer esta mezcla química, el tumor no solo logra moverse e invadir más tejido, sino que crea un escudo perfecto contra los ataques del organismo.
Cuando los neutrófilos —los soldados de primera línea de nuestro sistema inmunitario— chocan con esta proteína modificada, se confunden. En lugar de destruir la amenaza, liberan unas redes o trampas extracelulares que terminan protegiendo al cáncer y ayudándolo a crecer más rápido.
La buena noticia es que los investigadores no se quedaron solo con el diagnóstico. Al llevar este problema al laboratorio, comprobaron que si lograban inhibir la enzima DHHC17, el hechizo se rompía. Los neutrófilos recuperaban su memoria y su capacidad para atacar al tumor, reduciendo drásticamente el avance de la metástasis.
"Nuestra investigación revela una nueva vía por la que las células metastásicas remodelan su entorno. El tumor desarma a los neutrófilos y socava uno de los mecanismos naturales de defensa del cuerpo", detalló la doctora Anke Vandekeere, autora principal del estudio.
Hasta ahora, los ensayos clínicos que intentaban solucionar el problema apostaban por eliminar por completo a los neutrófilos, pero los pacientes no mostraban mejoras frente a la inmunoterapia. La profesora Sarah-Maria Fendt, colíder del proyecto, explicó que la clave no es dejar al paciente sin defensas, sino reprogramarlas para que vuelvan a hacer su trabajo.
Entender cómo nuestro cuerpo interactúa con enfermedades tan agresivas como la metástasis hepática cambia las reglas del juego para la medicina moderna. Para cualquier familia que enfrente un diagnóstico oncológico, este tipo de hallazgos significa que los laboratorios están dejando de buscar venenos para destruir tumores y están empezando a crear estrategias inteligentes para que nuestro propio organismo se defienda. Aunque faltan años de ensayos para que esto llegue a los hospitales, saber que la ciencia ya tiene el mapa para despertar a nuestro sistema inmune nos acerca a tratamientos médicos más amigables, menos dolorosos y mucho más efectivos frente a padecimientos que hoy parecen invencibles.