Cómo el Partido Verde dobló a Morena y se adueñó de candidaturas para 2027
Con solo el 8% de los votos, el PVEM desplazó a fundadores morenistas en Nayarit, BCS y Quintana Roo, además de blindar la sucesión conyugal en San Luis Potosí.
La alianza legislativa y electoral pactada en 2018 entre Morena y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) ha dejado de ser una simple sociedad de conveniencia. Con miras a los comicios estatales de 2027, el partido del tucán capitalizó su peso en el Congreso para doblar el brazo del bloque gobernante, arrebatando gubernaturas clave a militantes tradicionales y burlando las restricciones presidenciales en materia de nepotismo.
El reparto de las candidaturas a gobernador rumbo a 2027 confirmó la posición de fuerza que ostenta el Partido Verde en el oficialismo. Respaldado por sus bancadas de 61 diputados federales y 14 senadores, la dirigencia encabezada operativamente por Manuel Velasco y Arturo Escobar aseguró espacios prioritarios para sus perfiles, aun a costa de fracturas locales y el desplazamiento de morenistas posicionados.
En Nayarit, la senadora del Verde, Jasmine Bugarín, se quedó con la nominación bajo un criterio de paridad de género. La maniobra implicó hacer a un lado a cuadros con alto arraigo local como Geraldine Ponce y Héctor Santana. El movimiento contrastó con el proceso interno en Chihuahua, donde una lógica idéntica no se aplicó para favorecer a la morenista Andrea Chávez, permitiendo a la dirigencia nacional ajustar su cuota global de género de 10 candidaturas femeninas sin confrontar a los verdes.
El escenario se repitió en Baja California Sur con Manuel Cota, diputado ecologista e hijo del exgobernador Leonel Cota. La designación marginó a Milena Quiroga, alcaldesa de La Paz y favorita del mandatario saliente Víctor Manuel Castro, lo que detonó reclamos públicos de auditoría sobre las encuestas internas. En Quintana Roo, el senador de 32 años Eugenio Segura consolidó el dominio verde apadrinado por la gobernadora Mara Lezama, dejando en tercer sitio al fundador morenista Rafael Marín Mollinedo.
La mayor demostración de influencia ocurrió en San Luis Potosí. El PVEM frenó la intención original de la presidenta Claudia Sheinbaum de prohibir el nepotismo electoral para el periodo inmediato. Al negociar un régimen transitorio que aplaza la restricción legal hasta 2030, el Verde abrió la puerta para postular a Ruth González Silva, senadora y esposa del mandatario Ricardo Gallardo. Para garantizar su triunfo, la dirigencia morenista acordó competir con un perfil testimonial, Elí César Cervantes, repitiendo la fórmula de 2021 cuando cedieron la plaza a Gallardo.
Este control de postulaciones coincide con una expansión presupuestal y de escaños. De recibir 403 millones de pesos de financiamiento público en 2019 con 2.6 millones de votos, el Verde alcanzará 1,200 millones para el ejercicio electoral de 2027 tras sumar 4.9 millones de sufragios en 2024. Su presencia como tercera fuerza legislativa transformó a una franquicia satélite en un árbitro con derecho a veto en iniciativas constitucionales.
Comprender esta mecánica de intercambios permite evaluar la boleta electoral más allá de los discursos de campaña: los votos otorgados a partidos minoritarios en coalición definen el margen real que tendrán las reformas de gobierno y explican por qué ciertas figuras polémicas mantienen cargos clave en la administración local sin rendir cuentas directas a los electores.