Crisis en Braskem Idesa: La petroquímica de Slim busca reestructurar su deuda
La firma, participada por Carlos Slim, busca reducir su deuda en 920 millones de dólares mediante un proceso preacordado en Texas.
Braskem Idesa, la empresa conjunta entre la brasileña Braskem y el conglomerado de Carlos Slim, se ha declarado en bancarrota bajo el Capítulo 11 en Estados Unidos. La compañía enfrenta una severa crisis de liquidez que la obligó a buscar protección judicial para reestructurar sus pasivos.
La solicitud fue presentada este lunes ante el Tribunal de Quiebras para el Distrito Sur de Texas. En los documentos judiciales, la petroquímica reportó activos y pasivos valorados en un rango de entre mil y 10 mil millones de dólares, reflejando la magnitud del deterioro financiero que ha enfrentado la firma en los últimos meses.
La empresa prevé completar este proceso en un plazo de 60 a 90 días. Para lograrlo, ha alcanzado un acuerdo de reestructuración consensuado con sus principales grupos de interés, incluyendo a sus accionistas. Este plan contempla una reducción de deuda superior a los 920 millones de dólares, manteniendo a Braskem como el accionista mayoritario de la entidad reorganizada.
La crisis de liquidez no es reciente; la compañía llevaba meses en negociaciones tras incumplir el pago de intereses de sus bonos con vencimiento en 2029 y 2032. Estas presiones financieras forzaron a la planta a operar por debajo de su capacidad instalada, impidiéndole aprovechar los precios internacionales del crudo que se elevaron debido al conflicto en Oriente Medio.
Para financiar el proceso de quiebra, la empresa solicitó la aprobación de 279 millones de dólares en créditos para deudores en concurso. Tras el fracaso de su asesor, Lazard, por conseguir financiamiento externo, fue la propia matriz, Braskem, quien accedió a inyectar los recursos necesarios tras negociar con Inbursa y un grupo de tenedores de bonos.
El proyecto “Ethylene XXI”, ubicado en Veracruz y puesto en marcha en 2016 con una inversión inicial de 5.200 millones de dólares, ha sido el eje central de la operación. Sin embargo, la prolongada recesión en el sector petroquímico y el aumento de la capacidad de suministro global terminaron por asfixiar a los productores más vulnerables, incluyendo a la propia matriz brasileña, que también atraviesa dificultades financieras.