Cristal se vuelve la principal causa de desintoxicación en México
Siete de cada diez usuarios consumen esta sustancia de forma exclusiva, consolidándola como la mayor emergencia en los centros de rehabilitación del país.
El avance del cristal redefine el mapa de las adicciones en México. Lejos del esquema tradicional donde las drogas se mezclan o sustituyen con el tiempo, quienes recurren a los estimulantes tipo anfetamínico suelen quedarse atrapados en una sola sustancia, un patrón que ya satura seis de cada diez solicitudes de ayuda médica en el territorio nacional.
El informe 2025 del Sistema de Vigilancia Epidemiológica de las Adicciones (SISVEA) confirma un fenómeno que crece desde 2017. Los Estimulantes de Tipo Anfetamínico (ETA), encabezados por el cristal, ya representan el 59.2% de los ingresos para desintoxicación en centros de tratamiento no gubernamentales. La cifra deja muy atrás los ingresos por alcohol (18.7%), marihuana (9.2%) y cocaína.
Aunque alcohol (32.4%), tabaco (31.7%) y cannabis (18.1%) siguen a la cabeza como sustancias de inicio, el cristal superó el 10.1% registrado en 2024 y se consolidó en el cuarto peldaño de primer contacto. La diferencia crítica respecto a otros estupefacientes radica en su poder de fijación: 70.2% de los consumidores registrados se mantuvo como monousuario a lo largo de su trayectoria. Quienes llegaron a combinar recurrieron después a marihuana, alcohol, tabaco o cocaína, lo que evidencia que el cristal opera desde etapas tempranas como el eje dominante de la adicción.
Las edades de ingreso revelan una vulnerabilidad marcada en la adolescencia y juventud:
Cannabis: Principal sustancia de inicio entre los 13 y los 15 años, superando al tabaco y las bebidas alcohólicas en ese grupo.
Cristal y anfetaminas: Su adopción repunta a partir de los 15 años y se concentra en adultos jóvenes en plena etapa productiva.
La demanda de atención hospitalaria y residencial creció de forma transversal. Al comparar las cifras de 2025 frente a 2021, las solicitudes de apoyo por marihuana subieron 15%, las de ETA aumentaron 10% y las de cocaína avanzaron 9.4%. El registro abarcó 121,552 ingresos en 2,121 centros de rehabilitación distribuidos en las 32 entidades del país, tras integrar 154 nuevos establecimientos para ampliar la cobertura de monitoreo.
Para las familias, comunidades y entornos laborales, estos datos desmitifican la idea de que la metanfetamina es una sustancia secundaria o de consumo esporádico. Identificar a tiempo cambios conductuales, pérdida acelerada de peso o alteraciones severas del sueño en jóvenes desde los 15 años resulta crucial para frenar una espiral que, según los datos clínicos, rara vez se abandona sin intervención profesional temprana.