Opinión

De Giovanni Sartori a Algoritmo

Hace casi 30 años temíamos que la televisión moldeara nuestra mente. Hoy, el scrolling infinito y la inminente llegada de las gafas inteligentes amenazan con borrar por completo la línea entre tus decisiones y los intereses comerciales.

Por Redacción IB · 21 de agosto de 2026
De Giovanni Sartori a Algoritmo

En 1997, el politólogo italiano Giovanni Sartori publicó Homo videns, la sociedad teledirigida, su preocupación era que la televisión estuviera desplazando progresivamente a la palabra escrita y modificando la forma en que las personas comprendían el mundo.

Sartori hablaba de la transformación del homo sapiens en homo videns, una sociedad cada vez más acostumbrada a recibir la realidad a través de imágenes, con el riesgo de privilegiar aquello que puede verse sobre aquello que necesita ser pensado, su crítica estaba dirigida principalmente a la televisión, pero casi 30 años después, algunas de sus preguntas parecen todavía vigentes, sólo que ahora tenemos un problema adicional, la televisión era una pantalla que nosotros mirábamos, el celular es una pantalla que también aprende de nosotros.

La televisión decía: “Esto es lo que hay”. El algoritmo dice: “Esto es lo que probablemente quieras ver”, eso significa que ya no tenemos solamente sociedades “teledirigidas”, podríamos estar entrando en sociedades algorítmicamente dirigidas, esta diferencia es enorme, porque la televisión podía influir en millones de personas al mismo tiempo, el algoritmo puede influir en cada persona de manera diferente. 

La televisión quería audiencia, el algoritmo quiere permanencia. 

Aquí está, quizá, la diferencia más importante entre el zapping y el scrolling, cuando cambiábamos de canal, éramos nosotros quienes tomábamos la decisión, ahora el mecanismo está diseñado para eliminar casi por completo ese momento de decisión, deslizas, aparece otro, deslizas y otro, la plataforma no necesita preguntarte qué quieres, puede descubrirlo mediante tu comportamiento.

En una economía basada en publicidad, quien controla la atención controla una parte importante del mercado y mientras más sofisticada sea la tecnología, más precisa puede ser esa captura.

La Organización Mundial de la Salud ya reportaba en 2024 que 11% de los adolescentes estudiados en 44 países y regiones presentaba señales de uso problemático de redes sociales, frente a 7% en 2018. 

No significa que las redes sean necesariamente malas, de hecho, el mismo reporte reconoce beneficios relacionados con la conexión social, el problema aparece cuando dejamos de utilizar la herramienta y empezamos a sentir que necesitamos utilizarla.

Entonces, ¿qué será lo siguiente?

Aquí viene la pregunta que considero más interesante, después del zapping llegó el scrolling ¿Qué viene después del scrolling? probablemente no será simplemente una pantalla más pequeña, será una pantalla que prácticamente desaparecerá, las gafas inteligentes ya están avanzando en esa dirección, Meta ya está desarrollando varias generaciones de gafas con inteligencia artificial, desde modelos capaces de tomar fotografías, escuchar y responder, hasta gafas con pantalla y, a futuro, experiencias de realidad aumentada, en 2026 las gafas inteligentes con IA ya están entrando en una etapa comercial más visible, con productos que incorporan asistentes, traducción, información contextual y otras funciones directamente sobre o a través de las gafas, incluso Apple estaría trabajando en sus propias gafas inteligentes, con expectativas de presentación hacia 2027 y lanzamiento comercial posteriormente, según reportes recientes.

El siguiente paso no necesariamente consistirá en pasar de una pantalla de seis pulgadas a una pantalla de veinte, podría consistir en eliminar la pantalla como objeto separado, ya no sacaríamos el teléfono, la información aparecería frente a nuestros ojos, la inteligencia artificial escucharía lo que decimos, observaría nuestro entorno, interpretaría nuestras necesidades y podría ofrecernos información antes de que la solicitemos, ese puede ser el verdadero siguiente salto, del ¿qué quieres ver?” al yo sé qué necesitas.

La inteligencia artificial podría decidir qué información es relevante para nosotros en determinado momento y presentarla directamente, vas caminando y aparece información sobre el restaurante que estás viendo, conversas con alguien y las gafas traducen, entras a una tienda y recibes ofertas, miras un producto y aparece su precio, escuchas una noticia y recibes automáticamente contexto y mientras todo eso ocurre, alguien seguirá pagando para conseguir tu atención. La diferencia será que quizá ya no tendremos que mirar una pantalla, la pantalla estará en nuestra realidad.