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Del huachicol a las refinerías: la evolución del robo de combustible

Las autoridades desmantelaron en Tamaulipas instalaciones con infraestructura pesada capaces de procesar millones de litros. El hallazgo confirma que los delincuentes dejaron atrás la extracción rústica en ductos para montar su propia industria.

Por Miriam Armas · 3 de agosto de 2026
Del huachicol a las refinerías: la evolución del robo de combustible

Las imágenes de mangueras conectadas improvisadamente a los ductos son cosa del pasado para las grandes mafias. Hoy en día, las operaciones del mercado negro cuentan con infraestructura industrial pesada diseñada para procesar crudo y obtener productos terminados.

El ejemplo más claro ocurrió apenas el pasado 24 de julio en Reynosa, Tamaulipas. Las autoridades desmantelaron dos enormes instalaciones clandestinas operando a toda capacidad. La instalación principal, escondida en la zona conocida como Brecha El Becerro, funcionaba con total impunidad a escasos 1.5 kilómetros de un cuartel de la Guardia Nacional.

Lejos de ser un operativo aislado, este aseguramiento destapa la realidad operativa actual de estas organizaciones. Un análisis de los golpes asestados por las fuerzas federales entre 2019 y 2026 demuestra que existe un patrón de sofisticación técnica y logística muy avanzado, el cual ya se extiende por al menos seis estados del país. Las bandas criminales aprendieron a refinar y ahora controlan toda la cadena de suministro ilegal.

Cuando el mercado ilegal de combustibles crece a nivel industrial, se distorsiona la economía formal y se encarece el transporte de todos los productos básicos que llegan a tu mesa. Entender cómo operan estas redes te ayuda a comprender las raíces de la violencia en ciertas carreteras de México y resalta la importancia de cargar gasolina exclusivamente en estaciones establecidas, garantizando que el dinero que gastas no termine financiando las operaciones de grupos delictivos.