EE. UU. frena combate al fentanilo para priorizar el control migratorio
Una auditoría interna del DHS revela que las horas destinadas a rastrear el opioide se desplomaron 30% tras el viraje administrativo en 2025.
El Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos recortó las operaciones y el tiempo dedicado a rastrear redes de fentanilo para canalizar a sus agentes hacia detenciones y tareas migratorias.
Las investigaciones federales contra el tráfico de fentanilo en territorio estadounidense sufrieron un frenazo durante el año fiscal 2025. Un informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Interna (DHS) reveló que la Agencia de Investigaciones de Seguridad Interna (HSI) redujo en un 24 por ciento sus expedientes abiertos en torno a este opioide sintético, coincidiendo con el primer año del segundo mandato presidencial de Donald Trump.
La agencia, fundada en 2010 dentro de la estructura del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), cuenta con una plantilla superior a 7 mil 100 agentes especiales desplegados para perseguir el contrabando de narcóticos en la frontera sur. Durante el periodo de 2022 a 2024, el tiempo que estos elementos invertían en rastrear cargamentos ilegales mostraba una tendencia al alza sostenida; esa trayectoria se interrumpió de forma abrupta con el reordenamiento de directrices en Washington.
Al instruir al personal operativo para que volcara su capacidad en operativos de contención migratoria, la fuerza investigativa de HSI contra los cárteles del fentanilo se diluyó. Los números del organismo supervisor muestran que las horas de trabajo dedicadas al rastreo de la droga cayeron un 30 por ciento entre los años fiscales 2024 y 2025, impacto que se tradujo de inmediato en una reducción del 39 por ciento en las incautaciones del enervante.
El reporte aclara que la revisión se concentró exclusivamente en el desempeño interno de HSI sin contabilizar los resultados de otros organismos federales como la DEA o la Patrulla Fronteriza. Con todo, la reorganización expone cómo la asignación de recursos públicos altera las líneas de acción de una corporación clave en los puertos de entrada.
Para quienes viven o realizan actividades en ciudades fronterizas, cruces internacionales y comunidades hispanas, esta recomposición de tareas significa encontrarse con mayor presencia de agentes federales enfocados en revisiones migratorias y estatus de estancia, mientras la atención policial se retira de la persecución de redes de distribución locales.