EE. UU. frena el T-MEC actual: ¿qué sigue para México?
Washington descarta mantener el acuerdo comercial en sus términos vigentes y fuerza una nueva ronda de negociaciones, mientras el gobierno mexicano intenta calmar a los mercados apelando al diálogo.
El Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra en una fase crítica. Pese a los esfuerzos del gobierno mexicano por proyectar estabilidad comercial, la administración de Donald Trump oficializó su negativa a prorrogar el acuerdo en su formato vigente, lo que obligará a los tres países a sentarse nuevamente en la mesa de negociaciones el próximo 20 de julio.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos cerró la puerta a una renovación automática del pacto trilateral. El argumento central de Washington radica en la necesidad de resolver deficiencias estructurales, una postura que frena la extensión del acuerdo por 16 años adicionales, tal como exigía el protocolo de revisión programado para su sexto aniversario.
Frente a este escenario, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, reconoció que México tendrá que ceder espacio para atender las inquietudes de sus socios. Las áreas de mayor fricción que demandan atención inmediata incluyen la industria farmacéutica, el sector electrónico y el desarrollo de inteligencia artificial.
La estrategia de México apuesta por la contención. Ebrard subrayó que el simple hecho de evitar que Estados Unidos abandonara el tratado de tajo ya representa un triunfo diplomático. “Si queremos que continúe vigente y amplíe sus alcances, debemos atender esos planteamientos y encontrar espacios de cooperación”, apuntó el funcionario. La prioridad de su cartera es garantizar certidumbre a las inversiones proyectadas para la próxima década.
El reloj corre hacia julio
El rechazo estadounidense no significa el colapso inmediato del T-MEC. El documento y las normas internacionales establecen que el acuerdo comercial se mantendrá activo mientras se resuelven las controversias o hasta que se determine su rescisión definitiva. Canadá y México ya habían expresado formalmente su apoyo a la prórroga, topándose con la negativa de Washington durante una reunión virtual sostenida esta semana.
Para destrabar el proceso, los equipos negociadores de los tres países preparan una tercera ronda de reuniones bilaterales agendada para el 20 de julio. Este encuentro será decisivo para trazar la ruta de una eventual reforma al marco legal que rige el intercambio comercial de Norteamérica.
La presidenta Claudia Sheinbaum intentó blindar la economía nacional frente a la incertidumbre. Garantizó que el pacto mantendrá su vigencia hasta 2036, independientemente de la presión ejercida por el gobierno de Trump. Como prueba de esta estabilidad, destacó que los mercados financieros absorbieron el anuncio sin sobresaltos, manteniendo el tipo de cambio estable en 17.54 pesos por dólar.
La renegociación ocurre en un clima de alta presión regional. La administración estadounidense ya había endurecido su política comercial desde febrero, cuando impuso aranceles a las importaciones canadienses. Ahora, el bloque enfrenta el desafío de rediseñar las reglas de su principal motor económico sin fracturar la integración construida durante los últimos seis años.