El 25 de septiembre se decide el futuro de AHMSA y Minosa
Una jueza federal aprobó vender la siderúrgica y su filial minera como una sola unidad. El reto principal será convencer a los acreedores y garantizar el pago a más de 13 mil trabajadores afectados por la quiebra.
El rescate de Altos Hornos de México (AHMSA) tiene una nueva fecha clave. Tras un intento fallido a principios de año, una jueza federal autorizó un segundo proceso para subastar la histórica siderúrgica y su filial Minera del Norte (Minosa) el próximo 25 de septiembre. El precio base de salida es de 1,326 millones de dólares, pero el verdadero desafío será alinear los intereses de los grandes acreedores y resolver una deuda millonaria con miles de empleados.
La jueza Segunda de Concursos Mercantiles, Ruth Huerta, marcó el 25 de septiembre en el calendario para intentar darle salida a la crisis de AHMSA. La diligencia se llevará a cabo en el auditorio del Poder Judicial de la Federación en la Ciudad de México. A diferencia de propuestas previas que fueron rechazadas en julio por contener elementos no autorizados, esta vez ambas compañías saldrán al mercado de forma conjunta, empaquetadas como una sola unidad productiva.
El reto de convencer a los gigantes financieros
Vender una empresa en quiebra es un rompecabezas complejo. El proceso colapsó en febrero pasado cuando la subasta fracasó porque acreedores garantizados pesados —como Cargill, Banca Afirme, Unifin, Caterpillar, Pemex y Tubacero— le pusieron un freno. Estos grupos mantienen bajo su control activos clave de la siderúrgica por créditos que superan los 20,000 millones de pesos.
Para evitar que la historia se repita, el síndico Víctor Manuel Aguilera diseñó un plan para suavizar las tensiones y facilitar acuerdos. Los acreedores tendrán incentivos claros para esta edición:
Menos burocracia: Podrán participar como postores sin hacer trámites previos para acreditar la seriedad de su oferta.
Voz en el proceso: Tendrán derecho a intervenir durante la audiencia de recepción de sobres, incluso si las ofertas resultan inferiores al precio base.
Tiempo para negociar: Se abrirá una ventana de tres horas tras la apertura de sobres para que los participantes mejoren sus propuestas económicas.
El objetivo es que alguien ponga el dinero sobre la mesa de manera definitiva. En la ronda anterior, un consorcio liderado por Fintech intentó inyectar 1,000 millones de dólares para reactivar las plantas, pero la falta de acuerdos con los acreedores sepultó la transacción.
La factura pendiente con los trabajadores
Más allá de los números corporativos corporativos, el concurso mercantil revela un drama laboral masivo. El censo actualizado por la sindicatura detalla una deuda gigantesca con la plantilla de ambas empresas. AHMSA arrastra un pasivo laboral de 16,304 millones de pesos que afecta a 9,857 trabajadores, mientras que Minosa debe 2,943 millones a 4,050 empleados.
El escenario para el talento humano es complicado. La Ley de Concursos Mercantiles dicta que solo el 19% de ese monto total tiene clasificación de pasivo laboral preferente. Esto significa que únicamente esa pequeña fracción cuenta con prioridad absoluta de cobro; el dinero restante queda formado en la fila detrás de lo que exigen los grandes bancos y corporativos con garantías. Aunque el ganador de la subasta no está obligado a presentar un plan de inversión o recontratación de inmediato, contará con un plazo de cinco meses tras la adjudicación para entregar su estrategia de reactivación.
La paralización o el rescate de un gigante industrial como AHMSA no es un tema exclusivo de inversionistas y despachos legales. Su ausencia afecta directamente la cadena de suministro de acero en el país, lo que termina encareciendo los materiales de construcción de las viviendas y el desarrollo de infraestructura urbana. Al mismo tiempo, este caso es un crudo recordatorio de cómo operan los derechos laborales frente a una quiebra corporativa. Conocer cómo las leyes clasifican las deudas prioritarias te ayuda a entender el nivel de protección real que tiene tu liquidación o sueldo frente a los bancos si la empresa para la que trabajas llega a enfrentar una crisis severa.