El 71% de las armas del narco en México llega desde EU
El informe anual de la agencia estadounidense ATF documenta 22 mil 817 piezas decomisadas de origen norteamericano durante 2025, el nivel más elevado registrado desde 2015 en medio de reclamos diplomáticos.
El poder de fuego de las organizaciones delictivas en México se alimenta directamente del mercado estadounidense. Durante 2025, siete de cada diez armas incautadas y enviadas a trazabilidad internacional tuvieron su origen al norte del río Bravo, de acuerdo con los registros de la propia Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF).
De las 32 mil 144 armas de fuego aseguradas en territorio mexicano que las fiscalías y fuerzas federales sometieron a investigación pericial ante las autoridades estadounidenses, 22 mil 817 unidades —equivalentes al 71%— procedieron de Estados Unidos. La cifra ratifica a ese país como la principal fuente de pertrechos de las bandas criminales que operan en México.
El informe oficial desglosa que 16 mil 406 de estos artefactos (el 51%) salieron de fábricas instaladas dentro de Estados Unidos. Las restantes 6 mil 411 unidades correspondieron a piezas manufacturadas en terceros países que primero fueron importadas legalmente a territorio estadounidense antes de ser desviadas hacia el contrabando fronterizo. En 9 mil 327 piezas restantes no fue posible acreditar el origen debido a la falta de sellos o números de serie legibles, aunque la agencia estadounidense reconoció que muchas pudieron cruzar por ese mismo territorio.
El volumen de rastreo alcanzado en 2025 marca un récord desde que la ATF abrió su base histórica en 2015. Frente a las 18 mil 44 armas analizadas hace una década, el incremento se ubica en 78%, con un salto del 20% tan solo respecto a las 26 mil 759 piezas registradas en 2024. La proporción también confirma una tendencia al alza constante: las armas ligadas a EU representaban el 65% en 2022, subieron a 67.5% en 2023, tocaron el 70% en 2024 y alcanzaron el 71% actual.
La difusión de estos registros coincide con un momento de fricción diplomática. El presidente Donald Trump declaró ante la Asamblea General de la ONU que México es el epicentro de la violencia de los cárteles y calificó como inaceptable la vecindad territorial. Al día siguiente, la presidenta Claudia Sheinbaum reviró que la violencia fronteriza se sostiene tanto por la alta demanda de estupefacientes como por la fabricación desmedida de armamento en territorio estadounidense.
Comprender esta correlación permite a la ciudadanía dimensionar el origen de la inseguridad en sus comunidades. Lejos de ser un conflicto cerrado a las fronteras locales, la violencia armada responde a un circuito comercial donde el tráfico ilícito de pistolas y rifles desde tiendas del norte termina afectando la tranquilidad de las calles, la seguridad en el transporte y el patrimonio diario en las ciudades de todo México.