El contraste de Pemex: Deer Park produce más refinados con menos personal
Con apenas 960 trabajadores en Texas, la planta supera la producción de varios complejos nacionales, donde la nómina duplica o triplica ese número.
Una sola planta petrolera en Texas genera más combustibles para México que los complejos nacionales operados con plantillas hasta tres veces mayores. Las cifras del primer trimestre de 2026 sobre la refinería de Deer Park dejan ver con claridad la brecha de productividad y costos que enfrenta Petróleos Mexicanos dentro y fuera del país.
En los primeros tres meses del año, Deer Park —ubicada en Texas y adquirida a Shell en el sexenio pasado— procesó 287 mil barriles diarios de gasolina, diésel y turbosina. Para alcanzar ese volumen bastó una plantilla de 960 empleados.
El panorama en el sistema nacional de refinación es muy distinto. Las siete refinerías ubicadas dentro del territorio mexicano promedian 3 mil 136 trabajadores cada una y suman una nómina conjunta de 21 mil 952 personas. Sin embargo, ninguna logra igualar de forma individual la producción alcanzada por la instalación texana.
Incluso las plantas nacionales con mayor rendimiento se quedan atrás en la relación entre personal y volumen extraído. La refinería de Tula, la segunda más relevante del país, generó 170 mil barriles diarios, pero requirió 3 mil 439 trabajadores para lograrlo. En el caso de Dos Bocas, la producción llegó a 146 mil barriles diarios con una nómina de mil 700 empleados: casi el doble de personal que Deer Park para obtener poco más de la mitad del combustible.
Las cifras entregadas por la petrolera que hoy encabeza Juan Carlos Carpio Fragoso mediante solicitudes de transparencia confirman que el complejo estadounidense se consolida como la unidad más rentable para elaborar refinados de alto valor. Las razones detrás de este contraste abarcan desde la automatización de procesos hasta esquemas operativos diseñados para mantener costos fijos bajos por cada barril procesado.
Entender esta brecha en la refinación no es solo un debate técnico sobre números y nóminas estatales; repercute directamente en tu bolsillo. Cuando una empresa pública opera con costos elevados de producción, se reduce el margen de maniobra para aplicar estímulos fiscales a los combustibles. Mantener esquemas ineficientes presiona las finanzas públicas y acaba reflejándose en el precio por litro que pagas en la gasolinera, afectando el costo del transporte de mercancías y la inflación diaria que resientes en el super.