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El ejército chino sortea los bloqueos usando IA de EE. UU.

A pesar de las sanciones de Washington, científicos militares chinos extraen el razonamiento de inteligencias artificiales occidentales para potenciar sus propios sistemas de combate y vigilancia masiva.

Por Elías Catalan · 2 de agosto de 2026
El ejército chino sortea los bloqueos usando IA de EE. UU.

Las restricciones tecnológicas de Estados Unidos hacia Pekín tienen una fuga importante. Investigadores del ejército chino encontraron una vía rápida para saltarse la falta de microchips avanzados: usar los sistemas creados por empresas como OpenAI y Anthropic para entrenar sus propias armas, desde drones autónomos hasta herramientas de ciberguerra.

El gobierno estadounidense lleva tiempo intentando cortar el acceso de China a semiconductores de última generación. Sin embargo, las instituciones de defensa del país asiático encontraron una puerta trasera. Aprovechan la capacidad analítica de la inteligencia artificial occidental para nutrir sus propios desarrollos militares, logrando avances críticos sin necesitar el hardware que Washington les niega.

El método central de esta estrategia se conoce como "destilación de modelos". Una revisión de Reuters sobre más de 80 artículos académicos y patentes, respaldada por la Fundación Jamestown, explica a fondo esta técnica. Los científicos del Ejército Popular de Liberación (EPL) toman el razonamiento complejo de una inteligencia artificial potente y lo transfieren a un sistema mucho más pequeño. Este nuevo modelo, ya entrenado, funciona perfectamente en redes cerradas y locales, aisladas de internet.

La investigación detalla que esta práctica ya opera en múltiples frentes de seguridad. La Unidad 96941 del EPL, enfocada en ciberguerra, empleó GPT-3.5 para procesar código militar secreto y fabricar una herramienta táctica de uso estrictamente interno. Al mismo tiempo, la Universidad Nacional de Tecnología de Defensa comprimió modelos de imagen para instalarlos directamente en drones, dándoles la capacidad de analizar video y fijar blancos en pleno vuelo, incluso bajo bloqueos de comunicación. Otros expertos vinculados a la industria armamentística recurrieron a Claude 3 Haiku para generar bases de datos orientadas a la vigilancia digital masiva.

Toda esta transferencia tecnológica encendió nuevas tensiones diplomáticas. Funcionarios estadounidenses acusan a Pekín de extraer datos sin autorización y violar las leyes de propiedad intelectual para esquivar las sanciones. Desde el sector privado, firmas como Anthropic advierten que estas maniobras rompen los filtros de seguridad de los sistemas originales, dejando tecnología muy sensible en manos militares. En respuesta, el gobierno chino niega las acusaciones, tacha a la Casa Blanca de buscar un monopolio tecnológico y defiende que sus innovaciones son producto exclusivo del talento local.

Entender esta guerra comercial y tecnológica va más allá de la geopolítica internacional; afecta directamente la seguridad del ecosistema digital que usas a diario. Cuando las barreras éticas y técnicas de las inteligencias artificiales comerciales se rompen para uso militar, se abre la puerta a que estas herramientas perfeccionen tácticas de vigilancia masiva o ciberataques. Conocer cómo se manipula y filtra esta tecnología te ayuda a comprender los riesgos reales sobre la privacidad de tus datos, tus finanzas y la infraestructura de tu ciudad, dándote perspectiva sobre la urgencia de exigir una regulación clara a las plataformas digitales que consultas todos los días.