El factor histórico que encendió el Argentina vs Inglaterra en Atlanta
A pesar del peso geopolítico y las heridas de 1986, miles de aficionados vivieron una fiesta pacífica para definir al último invitado a la gran final del 19 de julio en Nueva York.
El pase a la gran final de la Copa del Mundo no podía tener un guion más dramático. Veinticuatro años después de su último cruce en este torneo, Argentina e Inglaterra paralizaron Atlanta en un partido donde la tensión histórica amenazaba con desbordarse. Sin embargo, la hostilidad se quedó en la cancha y las calles fueron escenario de una convivencia pacífica, donde los cánticos pesaron más que los viejos rencores.
Entre el cántico europeo y el folklore
Las inmediaciones del estadio y el icónico Parque Olímpico del Centenario se convirtieron en un carnaval de contrastes. Mientras los europeos se aferraban a su himno "Football’s coming home", la hinchada albiceleste respondía al ritmo del folklore sudamericano cantando "para ser campeón, hoy hay que ganar".
Pero el ambiente festivo dejaba asomar los sentimientos profundos de una historia compartida. Para Damián, un aficionado de Buenos Aires de 40 años, el duelo tocaba fibras muy personales. Su abuelo fue militar durante la Guerra de Malvinas, lo que transformó el juego en algo más que un pase a la final. "Este partido es un quiebre por ser el posible último torneo de Messi. Yo cedo la final y el bicampeonato con tal de ganarle hoy a los ingleses", confesó.
La sombra del 86 y el apoyo inesperado
Del lado británico, el resentimiento por aquel Mundial de 1986 sigue latente. Un aficionado inglés resumió el sentir de su grada con total ironía: "Maradona fue un tramposo, siempre lo fue. Hoy llegará la venganza. Ojalá les ganemos con un gol con la mano".
En medio de este choque transatlántico, surgió un tercer protagonista en las tribunas del sur de Estados Unidos: la afición mexicana. Como ya es tradición en los Mundiales, los mexicanos se hicieron notar, aunque esta vez inclinaron su apoyo hacia el equipo europeo motivados por su propia rivalidad futbolística con Argentina.
Kevin, originario de la Ciudad de México, dejó clara su postura. Aunque admira a Lionel Messi y quería que consiguiera un Mundial, sus lealtades ahora están con los ingleses. La misma visión compartió Carlos, un hincha que viajó desde Yucatán vistiendo una camiseta de los Valedores de Iztacalco, quien apoyó a Inglaterra puramente por el antagonismo que existe con la escuadra sudamericana.
El clímax de esta atmósfera vibrante llegó con el legendario anunciador Michael Buffer. Su clásica frase "Let's get ready to rumble" no abrió paso a una pelea de boxeo, sino a un choque de titanes sobre el césped con el pase al partido definitivo del planeta en juego.