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El millonario fraude de gasolinas disfrazadas de aceites que burló a 21 aduanas

Autoridades descubrieron una red masiva que introdujo millones de litros de diésel y gasolina desde Estados Unidos sin pagar impuestos.

Por Miriam Armas · 23 de agosto de 2026
El millonario fraude de gasolinas disfrazadas de aceites que burló a 21 aduanas

Imagina traer al país millones de litros de gasolina y diésel, pero decirle al gobierno que son simples lubricantes para evitar la factura de los impuestos. Esa fue la estrategia exacta de una red de corrupción que operó en 21 aduanas de 13 estados, un esquema que creció tanto durante la pandemia que llegó a representar casi la tercera parte de todo el combustible consumido a nivel nacional.

Las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) rastrean el inicio de este problema hasta la reforma energética del periodo 2013-2016. Al terminar el monopolio de Pemex y abrir la puerta a la importación privada, autoridades como la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y la Secretaría de Energía (Sener) repartieron más de mil permisos a particulares. Ese fue el caldo de cultivo perfecto para el llamado "huachicol fiscal".

El truco era aparentemente sencillo pero requería mucha complicidad. Entre 2020 y 2021, los importadores ingresaban el combustible desde Estados Unidos etiquetándolo en el papeleo como aceites o aditivos. Al cambiarle el nombre al producto, lograban esquivar el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el IVA. Los puertos de Tampico y Altamira, en Tamaulipas, se convirtieron en los puntos de entrada más activos para esta operación.

Lo más grave es que las autoridades sabían que algo estaba mal. Correos electrónicos y minutas internas revelan que desde 2020 dependencias como el SAT, la Agencia Nacional de Aduanas, la Defensa y la Marina ya intercambiaban alertas. Sospechaban que los laboratorios estaban manipulados, que las muestras de combustible se alteraban a propósito y que el personal aduanero había sido cooptado por estas redes. Toda esta cadena de negligencia y corrupción terminó saliendo a la luz pública en septiembre de 2022, gracias a la filtración masiva de documentos militares conocida como Guacamaya Leaks.

Cuando estas redes gigantescas evaden el IVA y el IEPS, el boquete en las finanzas públicas se traduce directamente en menos presupuesto para tu entorno: menos medicinas en los hospitales, escuelas sin mantenimiento o calles llenas de baches. Cada vez que llenas el tanque de tu coche y pagas el precio completo con todos sus impuestos, estás cumpliendo con una carga que estos grandes evasores se saltaron con total impunidad. Frenar este huachicol de cuello blanco es vital para garantizar que los servicios públicos se financien de manera justa y que las reglas del juego apliquen para todos por igual.