El petróleo cae al frenarse la tensión entre EE. UU. e Irán
La repentina interrupción de los ataques relaja a los mercados globales, mientras el sector tecnológico asiático sacude el tablero con inversiones millonarias.
Los mercados financieros amanecieron con un respiro profundo. Después de casi dos semanas de máxima tensión, Estados Unidos e Irán detuvieron sus ataques militares, lo que provocó una caída inmediata en los precios del petróleo y un repunte de optimismo en las principales bolsas de valores del mundo.
Durante 13 días consecutivos, el territorio iraní fue blanco de ofensivas estadounidenses, pero las operaciones se frenaron de golpe y sin avisos oficiales. En respuesta, el ejército de Teherán también confirmó que pondría pausa a sus respuestas militares. Esta tregua ocurre al mismo tiempo que funcionarios de Irán y Omán conversan diplomáticamente para asegurar el libre tránsito en el Estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para que el petróleo del mundo siga fluyendo sin bloqueos.
El alivio se sintió rápido en las pantallas financieras. El barril de crudo Brent bajó de la barrera de los 90 dólares, y el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió un 5,6% hasta estacionarse en 84,31 dólares. Con menos miedo en el aire, los inversionistas dejaron de buscar refugio y volvieron a comprar acciones: los contratos del Nasdaq 100 avanzaron un 1,2% y los del S&P 500 ganaron un 0,7%. Además, el dólar se depreció ligeramente, dándole ventaja al euro (que se ubicó en 1,1398 USD) y al dólar australiano, mientras que el oro se cotizó en 4.090,45 dólares la onza.
Ahora, todos los ojos están puestos en los bancos centrales. Esta semana, la Reserva Federal de EE. UU. (Fed), el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón deben tomar decisiones clave sobre sus políticas monetarias. Aunque no se esperan cambios inmediatos en las tasas de interés, estas instituciones vigilan con lupa si la inestabilidad reciente en Oriente Medio y los precios de la energía terminarán disparando la inflación, que en junio había dado señales de calmarse.
Lejos de los conflictos bélicos, los gigantes de la tecnología y los semiconductores aprovecharon la jornada para mover sus propias piezas:
Samsung Electronics: Cerró un enorme contrato por más de 200.000 millones de dólares para venderle chips a Broadcom Inc., acelerando la carrera contra sus rivales TSMC y SK Hynix.
Nvidia Corp.: Desembolsó 1.000 millones de dólares en la surcoreana Naver Corp. para levantar un centro de datos dedicado cien por ciento a la inteligencia artificial.
Intel Corp.: Entregó resultados trimestrales mucho mejores de lo que esperaba Wall Street, aunque mantiene el reto de atraer clientes externos a sus fábricas.
Qualcomm Inc.: Preparó un aumento de dos dígitos en los precios de sus procesadores para teléfonos inteligentes.
El precio del petróleo es el motor oculto de la economía diaria; cuando baja, cuesta menos transportar los alimentos y productos que consumes, lo que ayuda a frenar la inflación en el supermercado. Por otro lado, la subida de precios que planea Qualcomm para sus procesadores significa una cosa: la próxima vez que quieras comprar o renovar tu teléfono celular, es casi seguro que el dispositivo te cueste más caro.