El plan de Pemex y Brasil para sacar petróleo ultraprofundo
Ambas petroleras evalúan un yacimiento de hace 160 millones de años. La meta es replicar el éxito brasileño para revitalizar la producción y finanzas de la empresa mexicana.
Petróleos Mexicanos (Pemex) y la brasileña Petrobras, las dos petroleras estatales más grandes de América Latina, están uniendo fuerzas para ir tras un yacimiento de alta complejidad en el Golfo de México. No es una perforación cualquiera: buscan extraer crudo de formaciones rocosas que tienen unos 160 millones de años de antigüedad, enterradas a kilómetros bajo el lecho marino frente a las costas de Campeche.
Este tipo de formaciones, conocidas como "presalinas", son muy distintas a las capas más jóvenes, de unos 20 millones de años, de donde normalmente se extrae el petróleo en esta región. Al ser ocho veces más antiguas, estas estructuras están cargadas de sedimentos orgánicos que ofrecen un potencial para generar mayores márgenes de ganancia.
Pemex ya había intentado explorar esta misma área en 2018. En aquel momento perforaron a más de 7,800 metros de profundidad, pero no lograron un éxito comercial. Lo que sí consiguieron fue información geológica muy valiosa. Ahora, con esos datos en la mesa y sumando la tecnología especializada de la firma brasileña, ambas empresas están reevaluando la zona.
La estrategia de Petrobras es clara: intentan replicar el modelo Tupi, el gran descubrimiento presalino que lograron en 2006 en Río de Janeiro y que terminó convirtiendo a Brasil en una potencia energética a nivel mundial.
El tamaño del reto técnico y financiero
Llegar a ese petróleo es un desafío técnico extremo. Implica atravesar capas de sal que son altamente inestables, soportando temperaturas y presiones muy elevadas. Todo esto requiere una infraestructura sumamente especializada y un presupuesto gigante; perforar un solo pozo de este tipo puede costar cientos de millones de dólares.
Actualmente, Pemex no tiene ni la tecnología ni la capacidad financiera para aventurarse sola en un proyecto de esta magnitud. Por eso, esta alianza estratégica es su gran apuesta para intentar revertir la caída de su producción y conseguir un respiro frente a su pesada deuda financiera.
A nivel internacional, el proyecto llega en un momento clave. Ante la volatilidad de los mercados y las tensiones geopolíticas, el mundo busca desesperadamente asegurar nuevas fuentes de suministro de crudo fuera de Medio Oriente. Los equipos de ambas compañías ya están analizando la información sísmica para decidir si el yacimiento es comercialmente viable. De ser así, marcaría un hito histórico para la industria petrolera mexicana.
La salud financiera de Pemex impacta directamente en la economía de todo México. Si este proyecto tiene éxito, podría significar mayores ingresos para el país, lo que a la larga se traduce en estabilidad para el peso frente al dólar y una menor presión sobre los recursos públicos destinados a rescatar a la empresa. Además, garantizar la producción de petróleo local es una pieza clave para mantener controlados los precios de la gasolina que utilizas para moverte al trabajo o transportar los productos que consumes.