Política

El PRI pierde el control de San Lázaro tras 97 años

Desplazado como quinta fuerza política, el tricolor cederá la presidencia de la Cámara baja al Partido Verde. Su presencia en los congresos estatales también se desploma a niveles mínimos.

Por Miriam Armas · 8 de julio de 2026
El PRI pierde el control de San Lázaro tras 97 años

Casi un siglo de control legislativo llegó a su fin. Por primera vez desde su fundación hace 97 años, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no presidirá la Cámara de Diputados. La baja votación obtenida en los recientes comicios relegó al tricolor a un papel secundario, evidenciando una pérdida de capital político que también se refleja en la mínima representación que hoy tiene en los congresos locales.

El declive electoral del PRI tiene ahora un impacto directo en la estructura de poder del Congreso de la Unión. La normatividad interna de San Lázaro establece que la presidencia de la Mesa Directiva debe rotarse anualmente entre las tres principales fuerzas políticas. Durante décadas, el PRI tuvo ese lugar asegurado. Ahora, en la LXVI Legislatura, el tricolor fue desplazado a la quinta posición, cediendo su turno histórico al Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

El dominio priista comenzó en 1929 con la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Desde entonces y hasta 1997, el partido mantuvo una mayoría absoluta ininterrumpida. Según registros legislativos, entre 1940 y 1997, el PRI ocupó la presidencia de la Mesa Directiva en 273 ocasiones. Aún con la pluralidad del nuevo siglo, logró encabezarla 13 veces más, siendo Marcela Guerra la última priista en ostentar el cargo.

La crisis del partido no se limita al ámbito federal. Su estructura territorial, antes considerada la maquinaria electoral más robusta del país, se encuentra diezmada. A nivel nacional, el PRI cuenta únicamente con 89 legisladores locales repartidos en las 32 entidades. De ellos, solo 35 ganaron por mayoría de votos en las urnas; el resto ingresó por la vía plurinominal.

En 14 congresos estatales, como Baja California, Nayarit, Puebla y Veracruz, el partido sobrevive con un solo diputado. Su poder de influencia real se concentra hoy en apenas dos estados: Durango y Coahuila, sus últimos bastiones gubernamentales. Sin embargo, ni siquiera en Coahuila cuenta con mayoría absoluta por sí mismo, ya que posee 10 de las 25 curules locales.

La pérdida de la Mesa Directiva en la Cámara de Diputados simboliza la transición definitiva del PRI: de ser la fuerza que dictó las reglas del sistema político mexicano durante el siglo XX, a convertirse en una minoría que lucha por mantener su relevancia legislativa.