Enrique Inzunza vuelve al Senado y niega nexos con el narco
El legislador sinaloense se reincorporó a sus actividades tras meses de ausencia para participar en votaciones clave, dejando en suspenso su futuro político dentro de la bancada oficialista.
Tras 125 días lejos del ojo público, el senador sinaloense Enrique Inzunza regresó a los pasillos del Senado de la República. Lo hizo defendiendo su inocencia ante los señalamientos del gobierno de Estados Unidos que lo vinculan con el Cártel de Sinaloa, asegurando que frente a esas acusaciones mantiene la "conciencia tranquila".
El regreso del legislador acaparó la atención en la sede legislativa. Al ser interceptado por los medios de comunicación en los pasillos de la Cámara Alta, Inzunza fue directo: rechazó de forma tajante cualquier relación con actividades ilícitas o grupos del crimen organizado, acusaciones que han pesado sobre su figura desde Washington durante los últimos meses.
Sobre su futuro político inmediato, las preguntas giraron en torno a si se mantendrá dentro de las filas del oficialismo o si optará por continuar su periodo como senador independiente. Para aclarar esos detalles, el sinaloense esquivó dar una respuesta inmediata y convocó a la prensa a una conferencia posterior en el Patio del Federalismo, donde prometió fijar su postura oficial.
Por lo pronto, Inzunza se dirigió directo a sus oficinas en el Hemiciclo para reincorporarse de lleno a sus funciones. Su primer movimiento táctico fue integrarse al Pleno justo a tiempo para participar en la sesión programada donde se votaría la elección de Higinio Martínez como nuevo presidente de la Mesa Directiva del Senado.
Que un legislador retome su curul bajo la sombra de investigaciones internacionales tan serias no es solo un chisme de la cúpula política, es algo que golpea tu día a día. Los senadores toman decisiones cruciales sobre las leyes que rigen tu vida, aprueban estrategias de seguridad y ratifican a las autoridades encargadas de impartir justicia. Cuando existen sospechas de que un legislador podría responder a intereses criminales, se fractura por completo la garantía de que el Estado está trabajando para pacificar tus calles y proteger a tu familia, en lugar de proteger a los cárteles.