Fiebre exportadora eleva el precio del becerro mexicano a 129 pesos
Especialistas advierten que la euforia por vender a la Unión Americana distorsiona el mercado interno, mientras demoras sanitarias por gusano barrenador amenazan la rentabilidad.
La reapertura gradual de la frontera estadounidense a la importación de ganado desató una ola especulativa en el norte del país. En Sonora, los becerros machos para engorda alcanzaron una cotización promedio de 129.81 pesos por kilo durante la primera quincena de septiembre, un repunte del 19 por ciento frente a julio. Analistas del sector alertan que esta alza golpea directamente al abasto nacional sin garantizar ganancias récord para los rancheros locales.
La escalada de cotizaciones comenzó el 24 de julio, fecha en que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos autorizó la recepción de animales a través de la garita de Agua Prieta tras el cierre impuesto por la plaga del gusano barrenador. Según datos del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), la expectativa de colocar ganado en el mercado anglosajón propició que los productores retuvieran ejemplares o elevaran tarifas de forma precipitada, alterando el flujo comercial regular en el país.
El director de GCMA, Juan Carlos Anaya, advirtió que fijar precios por adelantado resulta un arma de doble filo. Las utilidades reales dependen estrictamente de las condiciones físicas del ganado, los acuerdos finales de compraventa y los gastos extraordinarios que exige el estricto protocolo zoosanitario bilateral. Durante la última semana de agosto, la Subasta Ganadera de Sonora registró picos de 140.35 pesos por kilo, un récord sostenido más por la euforia que por fundamentos comerciales sólidos.
Este escenario enfrenta vulnerabilidades operativas inmediatas. A finales de agosto, el cruce fronterizo presentó suspensiones temporales debido a problemas técnicos y al peso excesivo de algunos lotes. Si los animales permanecen retenidos semanas en los corrales fronterizos a la espera de permisos de movilización, ganan peso de más y pierden la clasificación óptima de "ganado flaco", lo que deprecia su valor en el mercado exterior y multiplica los costos de alimentación para los ganaderos.
Entender la dinámica de las exportaciones ganaderas es clave para anticipar ajustes en la economía cotidiana. Cuando el becerro de engorda sube de precio en las zonas productoras, el impacto suele trasladarse semanas después a las carnicerías y supermercados en forma de bistec y cortes populares más caros. Monitorear los acuerdos binacionales y comparar alternativas de consumo de proteína permite a los hogares ajustar su gasto de despensa antes de que las olas de especulación agropecuaria presionen el presupuesto familiar.