Fuga de capitales: el tropiezo de los fondos sostenibles en México
A pesar de sus buenos rendimientos, el alto costo operativo y la fuerte concentración en gigantes tecnológicos de Estados Unidos están alejando a los ahorradores de las inversiones con etiqueta ambiental.
La promesa de hacer dinero mientras salvas al planeta está perdiendo fuerza en el país. Al cierre de junio, los inversionistas retiraron casi 3,900 millones de pesos de los fondos con criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), demostrando que, a la hora de invertir, las comisiones bajas y la liquidez siguen pesando más que las buenas intenciones.
El mercado de fondos de inversión sostenibles sufrió un duro golpe a mediados de año. De acuerdo con los registros al cierre de junio, los ahorradores sacaron 3,885 millones de pesos de estos instrumentos. Con esta salida, la bolsa total administrada por el sector se encogió a 15,448 millones de pesos, lo que representa una fuerte caída anual del 13.66%.
Lo curioso es que esta desinversión no ocurrió por malos resultados financieros. De hecho, los rendimientos ayudaron a que el golpe no fuera peor: en promedio, estos fondos entregaron ganancias netas del 8.26% anual. El desempeño entre las distintas operadoras fue muy variado; opciones como el BLKMESG de BlackRock o el NAF-ESG de Nafinsa reportaron saltos positivos del 20.64% y 18.51%, respectivamente, mientras que otros fondos como los de Valmex y Azimut sufrieron contracciones dramáticas.
El mercado local es pequeño y sufre de una extrema concentración. Tan solo tres fondos acaparan el 71% de todo el dinero de esta categoría. El gigante indiscutible es el fondo BLKGLO3 de BlackRock México, que a pesar de enfrentar retiros masivos por más de 2,200 millones de pesos, todavía mantiene la corona manejando 6,478 millones. La excepción a la regla fue Fondos Banorte (NTEESG), que logró nadar contra la corriente y captó nuevos recursos para crecer sus activos un 32.26%.
Un espejismo tecnológico
Cuando compras un fondo "verde" o sostenible en México, podrías pensar que estás financiando proyectos de energía solar o desarrollo social local, pero la realidad de las carteras es muy distinta. Más de la mitad de tu dinero (51.4%) se va directo a Estados Unidos, mientras que solo el 22.5% se queda en empresas mexicanas.
Lejos de estar enfocados en ecología pura, el sector dominante en estos fondos es el tecnológico (22.6%). Tus principales inversiones terminan en acciones de gigantes estadounidenses como Nvidia, Apple, Alphabet, Amazon y Microsoft. Del lado mexicano, el dinero fluye hacia grandes corporativos tradicionales como Grupo México, Banorte, FEMSA y Cemex.
Esta desconexión entre la etiqueta y la realidad se vuelve evidente al revisar qué tanto cumplen estas empresas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU. Las cifras son mínimas: solo un 5.54% de los ingresos corporativos se alinean con energías limpias, un escaso 2.31% apoya la acción climática y hay un nulo impacto directo en igualdad de género. Peor aún, una parte de las inversiones sigue expuesta a sectores polémicos, destinando un 11.7% a empresas vinculadas con pruebas en animales y un 1.4% a energía nuclear.
Al final del día, la etiqueta de "sostenibilidad" no basta para convencer al mercado. Los inversionistas están priorizando sus bolsillos, optando por instrumentos financieros que ofrezcan liquidez inmediata, mejores rendimientos ajustados al riesgo y cobren comisiones mucho más baratas, como los ETF.
Comprender cómo funcionan estos fondos te ayuda a tomar decisiones más inteligentes con tus ahorros, especialmente si buscas que tu dinero en Afores o plataformas de inversión refleje verdaderamente tus valores. La próxima vez que te ofrezcan un instrumento financiero con la promesa de ser "verde" o "sostenible", sabrás que es indispensable leer las letras chiquitas para revisar en qué empresas se invierte realmente tu capital. Esto te permitirá evaluar si las comisiones que te cobran justifican el impacto ambiental o social que prometen, evitando que caigas en el lavado verde o greenwashing financiero mientras proteges el crecimiento de tu patrimonio.