Golpe al narco en Chiapas: caen ocho personas con armas
Fuerzas federales y estatales coordinaron cinco operativos en la frontera sur para desarticular a un grupo dedicado al tráfico de cocaína en alta mar y homicidios en la región.
Una serie de despliegues tácticos en Chiapas resultó en la captura de ocho presuntos integrantes del crimen organizado, incluyendo a hombres buscados por la justicia en Guatemala. Las autoridades los vinculan con el trasiego internacional de drogas y la reciente ola de violencia que sacude la franja fronteriza.
Fuerzas de seguridad mexicanas detuvieron a ocho personas durante cinco operativos realizados en distintos puntos de Chiapas. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, confirmó que el despliegue interinstitucional buscaba neutralizar a grupos generadores de violencia en el sur del país.
Entre los capturados destaca Cristian Emmanuel, conocido en el mundo criminal como “Cadenudo” o “Coca”. Este hombre no solo operaba en territorio mexicano, sino que tiene una orden de extradición pendiente en Guatemala. Las autoridades lo identifican como una pieza clave en el tráfico de cocaína y en múltiples episodios violentos que han afectado a ambos lados de la frontera.
Las movilizaciones conjuntas —en las que participaron la Marina, el Ejército, la Guardia Nacional y fiscalías locales— se concentraron en Tapachula, Puerto Madero y Huixtla, zonas consideradas estratégicas para el paso de mercancías ilícitas.
Durante las incursiones, los agentes también arrestaron a Roberto Jeremías Pérez Monzón, quien tiene una orden de captura vigente en Guatemala por asociación ilícita, extorsión y delitos contra la salud. Junto a ellos cayeron presuntos miembros de “Los Cuatetes”, una banda que las autoridades relacionan directamente con recientes homicidios en la zona.
El golpe más fuerte a la logística del grupo ocurrió en Puerto Madero. Allí, los uniformados sorprendieron a cuatro hombres de entre 34 y 44 años, incluyendo a un ciudadano extranjero. Les decomisaron tres armas largas, cinco cargadores, 184 cartuchos útiles, dosis de marihuana y un vehículo. Según el reporte oficial, esta célula se encargaba de recibir cargamentos de cocaína transportados en lanchas rápidas, para luego ocultarlos en el puerto y distribuirlos hacia otros estados y países.
Entender cómo operan y caen estas redes es vital para quienes viven o transitan por la región. La desarticulación de estas células logísticas y armadas disminuye directamente los índices de violencia, las extorsiones y el riesgo de enfrentamientos que alteran la rutina de las comunidades fronterizas. Cuando las calles de Chiapas se liberan de estos grupos, los ciudadanos recuperan espacios seguros para salir a trabajar, llevar a sus hijos a la escuela y mantener activos sus negocios sin el miedo constante a quedar atrapados en el fuego cruzado.