Política

Hallan refinería clandestina en Reynosa con botín millonario

Fuerzas federales aseguraron instalaciones con capacidad industrial para procesar gasolinas y diésel robado. El decomiso supera los 90 millones de pesos, aunque los responsables lograron escapar.

Por Miriam Armas · 25 de julio de 2026
Hallan refinería clandestina en Reynosa con botín millonario

El negocio del contrabando de combustibles en Tamaulipas escaló a un nuevo nivel operativo. El Ejército y personal de Pemex descubrieron en Reynosa una instalación industrial manejada por el crimen organizado, equipada para procesar, almacenar y distribuir millones de litros de hidrocarburos robados, un nivel de infraestructura criminal pocas veces visto en la región.

El nivel de impunidad y las ganancias del tráfico ilegal de combustibles en Tamaulipas llegaron al punto en que los grupos criminales ya construyen sus propias refinerías. La Octava Zona Militar, con sede en Reynosa, reportó el hallazgo de un inmueble en esta ciudad fronteriza que operaba con infraestructura completa para procesar, almacenar y transportar gasolina y diésel. Una capacidad logística que marca una escalada nunca antes vista en la región.

Durante el operativo, realizado el martes pasado en coordinación con la Fiscalía General de la República (FGR) y Petróleos Mexicanos (Pemex), las autoridades lograron un aseguramiento récord para el estado: 3 millones 769 mil litros de hidrocarburos. Aunque el reporte militar no especificó el monto exacto, cálculos basados en incautaciones previas estiman que este volumen de combustible alcanzaría un valor superior a los 90 millones de pesos en el mercado negro. Paradójicamente, a pesar de las dimensiones de las instalaciones y el volumen de operación, las autoridades no reportaron ninguna persona detenida.

Especialistas en el sector energético señalan que este tipo de complejos industriales clandestinos se alimentan directamente de la ordeña de ductos. A través de estas redes transita combustible sin terminar, una medida que Pemex implementó precisamente para intentar frenar los robos. Sin embargo, los delincuentes extraen este producto inacabado y lo procesan en sus propias plantas para venderlo al consumidor final bajo el nombre de "diésel negro".

Saber que el crimen organizado controla infraestructuras tan grandes para procesar y vender "diésel negro" te impacta directamente como consumidor y habitante. Si compras combustible de dudosa procedencia en carreteras o puntos no autorizados, atraído por un precio más bajo, no solo pones en riesgo grave el motor de tu vehículo al usar gasolinas sin terminar, sino que tu dinero termina financiando la ola de violencia que se vive en el país. Además, las fugas y el nulo control ambiental en estas plantas clandestinas generan contaminación severa en los mantos freáticos y el suelo, un daño ecológico que termina por afectar la salud pública y el agua de las comunidades cercanas.