La economía pasa factura a Trump: su aprobación cae a mínimos
Un aluvión de encuestas revela que el 61% de los estadounidenses ve con pesimismo el futuro financiero, debilitando las bases republicanas de cara a las elecciones de mitad de mandato.
A solo cuatro meses de que Estados Unidos acuda a las urnas para las elecciones de mitad de mandato, Donald Trump enfrenta su peor escenario en la percepción pública. El bolsillo de los ciudadanos se perfila como el juez definitivo: la desaprobación a su manejo económico ha alcanzado un mínimo histórico, arrastrada por el encarecimiento del costo de vida y los giros de su política exterior.
El factor bolsillo dicta la tendencia
La última encuesta de CNBC pinta un panorama complejo para la Casa Blanca. El pesimismo sobre el rumbo de la economía escaló al 61% de la población, la cifra más alta detectada desde finales de 2023. Este descontento no es fortuito; coincide con el impacto rezagado de los aranceles del llamado "Día de la Liberación" aplicados el año pasado y la sacudida internacional tras el estallido del conflicto con Irán en febrero, eventos que encarecieron la gasolina y los insumos básicos.
En el desglose técnico de este estudio, realizado entre 1,000 votantes, la aprobación general de Trump se sitúa en un 40% frente a un 59% de rechazo. El terreno más adverso es el económico, donde registra un saldo neto de -22 (38% de apoyo contra 60% de desaprobación), marcando el peor indicador sectorial de toda su trayectoria política.
Un desplome sostenido durante el verano
Los datos recopilados por el Washington Post e Ipsos refuerzan el diagnóstico de fragilidad. En este monitoreo, la aprobación general se congela en un 37%, mientras que áreas críticas como la inmigración, la economía y la gestión de la guerra con Irán se hunden por debajo del umbral del 40%. De hecho, el 43% de los entrevistados asegura que su situación financiera actual es peor que la que vivían bajo el mandato de Joe Biden.
Al revisar la evolución de las últimas semanas, se observa que los alivios han sido temporales:
Mediados de junio: Los sondeos de Reuters/Ipsos mostraron una aprobación de entre el 35% y 36%. La percepción sobre el manejo del costo de vida se ubicó en un bajo 22%, quedando incluso por debajo del 29% con el que Biden cerró su administración en esa misma categoría.
Finales de junio: La encuesta de AP-NORC registró un breve respiro del 37% gracias a los acuerdos preliminares para frenar las hostilidades con Irán, lo que redujo momentáneamente el precio de los combustibles, aunque el escepticismo sobre los objetivos de largo plazo impidió una recuperación real.
Inicios de junio: Los análisis de la Escuela de Derecho de Marquette situaban el respaldo a la gestión de la inflación en un crítico 22% y el de la gasolina en un 19%.
La paradoja de la historia y el escenario electoral
El desgaste actual de Trump encierra una coincidencia histórica exacta. El 38% de aprobación promedio que registra en este tramo de su segundo mandato es idéntico al que sostenía Joe Biden en el mismo punto de su administración. La diferencia radica en las expectativas de origen: Trump inició este segundo periodo con un sólido 52% de popularidad, lo que evidencia una pérdida de catorce puntos en el respaldo ciudadano. Durante su primer gobierno, en este mismo mes, mantenía un 42% de aprobación.
Esta erosión continua en las bases de apoyo genera un escenario favorable para la oposición demócrata. Las proyecciones de firmas como Emerson otorgan a los demócratas una ventaja de 9 puntos en la intención de voto para el Congreso, mientras un 9% de los electores se declara indeciso, un bloque que tendrá la última palabra en unas elecciones donde la economía doméstica parece haber eclipsado cualquier otro debate.