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La fecundidad en México se desploma: nacimientos caen 27% en diez años

Aunque 2025 frenó tres años de descensos continuos, el rezago administrativo oculta que 11 de cada 100 menores son registrados hasta cumplir los seis años.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó 1,678,532 nacimientos registrados en México durante 2025, una cifra que evidencia una contracción del 27% frente a los niveles de 2016 y confirma la tendencia de envejecimiento poblacional en el país.

La dinámica demográfica de México experimenta una transformación acelerada. Los datos más recientes de la Estadística de Nacimientos Registrados (ENR) posicionan a 2025 como el segundo año con menor volumen de registros en la última década, superado únicamente por el freno extraordinario de 2020 durante la contingencia sanitaria.

El volumen de registros mostró un repunte marginal que interrumpió tres años seguidos a la baja, pero no altera el fondo del problema: México atraviesa una etapa de baja fecundidad estructural. En apenas un lustro, la tasa global de fecundidad pasó de 1.9 a 1.2 hijos por mujer, de acuerdo con la Encuesta Intercensal.

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El balance de género en los nacimientos de 2025 se mantuvo equitativo, con una distribución prácticamente idéntica entre niños y niñas. A nivel territorial, el dinamismo mostró brechas marcadas: Baja California lideró la tasa de registros con 86 por cada mil mujeres en edad reproductiva, seguida por Chiapas, Durango, Chihuahua, Guerrero, Zacatecas y Jalisco.

Un aspecto metodológico crítico que resalta el Inegi es la brecha entre el alumbramiento biológico y su asentamiento legal. El conteo anual incluye trámites extemporáneos de madres que postergan el trámite: 11 de cada 100 infantes obtuvieron su acta oficial a los seis años de edad o más tarde. Respecto a la edad de las madres, 939 mil tenían entre 15 y 29 años, mientras que el resto superaba los 30 años; paralelamente, al menos 85 mil mujeres registraron a sus hijos teniendo entre 10 y 17 años de edad.

Esta contracción en la natalidad impacta directamente la vida cotidiana y las finanzas de las familias. A mediano y largo plazo, una base reducida de jóvenes incrementará la presión sobre los sistemas de pensiones, encarecerá la atención médica geriátrica y transformará el mercado laboral, obligando a los hogares a replantear sus planes de retiro, ahorro e inversión ante un país con cada vez menos relevo generacional.

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Tania Treviño
Supervisor Editorial · InfoBullet
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