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"La IA es el mayor plagio de la humanidad": Héctor Infanzón

El aclamado compositor mexicano festeja medio siglo de trayectoria con el concierto ¡Andando!. Lejos de sumarse a la tendencia tecnológica, defiende la creación humana y rechaza que las máquinas piensen por él.

Por Tania Treviño · 18 de agosto de 2026
"La IA es el mayor plagio de la humanidad": Héctor Infanzón

Mientras la industria del entretenimiento debate cómo exprimir al máximo la inteligencia artificial, hay figuras consolidadas que toman una postura firme en defensa del talento humano. El pianista y compositor mexicano Héctor Infanzón tiene claro que componer desde el sentimiento no admite atajos digitales. A punto de celebrar sus 50 años de trayectoria musical, reflexiona sobre el verdadero impacto de estas herramientas en el arte y advierte sobre el costo de ceder nuestra imaginación a un algoritmo.

El avance de la inteligencia artificial está sacudiendo a todas las industrias, y la música no es la excepción. Para el reconocido pianista y compositor mexicano Héctor Infanzón, el panorama no tiene matices ni espacio para eufemismos: "La inteligencia artificial es el plagio más grande de la humanidad. Es un robo".

Infanzón se prepara para celebrar medio siglo de carrera musical este domingo 30 de agosto, a las 18:00 horas, con el concierto ¡Andando! en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris. En medio de los festejos, mantiene una visión muy crítica sobre las herramientas tecnológicas de moda. Desde su perspectiva, lo que hoy llamamos "inteligencia" es, en el fondo, un sistema que devora la información musical y literaria que los humanos han acumulado durante siglos, la resume y nos la devuelve empaquetada como algo novedoso.

El ganador de la Medalla Bellas Artes y nominado al Grammy Latino entiende que la IA es el juguete nuevo de nuestra época. Confía en que, con el paso de los años, la sociedad madurará y aprenderá a utilizar estos recursos de una forma responsable. Sin embargo, cuando se le pregunta si él utilizaría estos programas para crear sus propias piezas, cierra la puerta por completo.

"Apostar a que mi trabajo esté recargado en la IA no es algo que tenga planeado", comenta. Infanzón conoce los programas y ha explorado su funcionamiento, pero simplemente no le interesan. Su elección sigue siendo sentarse frente al piano, imaginar desde cero y componer con las manos en las teclas.

Para un artista de su talla, dejar que una máquina le dicte qué hacer y cómo resolver una partitura significa renunciar a la esencia del arte. Implica dejar de pensar y, sobre todo, dejar de sentir. Y ese es un precio que se niega a pagar.

La postura de Infanzón nos invita a reflexionar sobre nuestro propio uso de la tecnología. En una rutina donde buscamos hacer todo más rápido mediante asistentes digitales y textos automáticos, el arte nos recuerda que el esfuerzo humano y la emoción genuina son irreemplazables. No importa a qué te dediques, el valor real de tu trabajo radica en la autenticidad que le pones; a veces, elegir el camino largo, el esfuerzo propio y el pensamiento crítico es la única forma de conseguir resultados verdaderamente extraordinarios.