Opinión

La importancia de Rocha Moya en el ajedrez político.

Hay momentos políticos que duran horas, pero dicen mucho sobre un sexenio. El regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa fue uno de ellos.

Por Redacción IB · 26 de agosto de 2026
La importancia de Rocha Moya en el ajedrez político.

El 21 de agosto, después de más de tres meses de licencia, Rocha Moya anunció que retomaba el cargo, su argumento fue que la fiscalía general de la República no había encontrado elementos que sustentaran una conducta penal en su contra. 

Pero ocurrió algo extraordinario a las pocas horas de conocerse el regreso, su propio partido y la Presidencia prácticamente se desmarcaron de su decisión.

La presidenta Claudia Sheinbaum calificó posteriormente el regreso como “no pertinente” y señaló que había sido una decisión personal. Rocha volvió a solicitar licencia indefinida apenas unas horas después, ante la presión política.  Y aquí aparece una pregunta mucho más grande que el futuro de un gobernador ¿Lo que ocurrió en Sinaloa fue la primera evidencia pública de una ruptura entre el grupo político de Andrés Manuel López Obrador y el nuevo poder encabezado por Claudia Sheinbaum? No podemos afirmar que exista una ruptura formal entre ambos. Pero sí podemos decir que el episodio mostró una fractura de poder que hasta hace poco era muy difícil imaginar dentro de Morena.

¿Qué ocurrió realmente?

La historia comienza antes. Rubén Rocha Moya pidió licencia al cargo después de que autoridades estadounidenses formularan acusaciones relacionadas con presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa. Las acusaciones estadounidenses sostienen que Rocha y otros funcionarios habrían colaborado con la facción de Los Chapitos a cambio de sobornos y apoyo político. Rocha ha negado las acusaciones y sostiene que tienen motivaciones políticas.

Durante su ausencia, el gobierno sinaloense continuó funcionando con una gobernadora interina. Entonces, sorpresivamente, Rocha decidió regresar. Y ahí ocurrió algo políticamente significativo, la presidenta no salió a respaldarlo, Morena tampoco cerró filas y finalmente Rocha volvió a pedir licencia. El Congreso de Sinaloa terminó designando a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina por los próximos 14 meses.

 ¿Por qué es tan importante?

Porque durante muchos años la política de Morena funcionó alrededor de una figura central, el expresidente Andrés Manuel López Obrador. AMLO no solamente fue presidente, fue fundador del movimiento, líder moral, principal referente político y, durante años, el árbitro natural de las grandes disputas internas.

Eso produjo una característica muy particular de Morena, la disciplina política alrededor del liderazgo de López Obrador, pero ese escenario cambió cuando Claudia Sheinbaum llegó a la Presidencia.

Sinaloa acaba de mostrar algo que puede convertirse en una de las historias políticas más importantes de este sexenio, Morena ya no tiene un solo centro de poder. Ahora existe la Presidencia de Claudia Sheinbaum y existe el enorme peso político que todavía conserva el “lopezobradorismo”. Y el regreso de Rocha mostró qué ocurre cuando esos dos mundos dejan de coincidir.

¿Qué hizo diferente Sheinbaum?

La presidenta se encontró frente a una situación complicada. Estados Unidos acusa a un gobernador mexicano en funciones de haber colaborado con un grupo del crimen organizado. México no ha aceptado esas acusaciones como pruebas suficientes para extraditarlo. Pero tampoco puede ignorarlas.

Sheinbaum decidió una tercera vía, ni entregarlo a Estados Unidos ni proteger políticamente su regreso. La Presidencia respaldó que la investigación continuara en México, pero dejó claro que el regreso de Rocha no era una decisión que ella hubiera impulsado. 

Aquí aparece Estados Unidos.

Éste es probablemente el elemento más interesante de toda la historia.

Porque mientras ocurre la crisis de Rocha Moya, la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad se está profundizando.

El 19 de agosto, apenas dos días antes del regreso de Rocha, Omar García Harfuch participó en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas junto al director de la DEA, Terrance Cole.

Harfuch habló públicamente de la fluidez del intercambio de información con la DEA y de la coordinación entre instituciones mexicanas y estadounidenses, incluyendo mecanismos para atacar las finanzas de organizaciones criminales.

 Esto cambia completamente la lectura, porque mientras públicamente México mantiene una posición firme contra cualquier intento de injerencia extranjera en materia de inteligencia y combate al crimen existe una cooperación mucho más profunda. No es una contradicción necesariamente.

México puede decir: “No aceptamos que Estados Unidos intervenga en nuestro territorio.” Y al mismo tiempo: “Sí compartimos inteligencia con las agencias estadounidenses.” Eso es precisamente lo que parece estar construyendo Harfuch.

 ¿Qué significa que Rocha haya regresado?

Aquí está quizá la interpretación más fuerte. Su regreso pudo haber sido un intento de recuperar poder político, fuero y control institucional. No necesariamente porque fuera culpable de los señalamientos estadounidenses. Eso lo determinarán las investigaciones.

 Desde el punto de vista político, regresar a la gubernatura significaba recuperar el control del Ejecutivo estatal, ese movimiento aparentemente no fue respaldado por la Presidencia. Por eso el episodio terminó convirtiéndose en una demostración de fuerza que salió mal. Rocha quiso demostrar que podía regresar, la respuesta del nuevo poder fue “No es el momento.”

 En pocas palabras

Lo que podemos observar es algo mucho más concreto, México está entrando en una nueva etapa de seguridad y política exterior, y Omar García Harfuch parece ser uno de los principales arquitectos de esa transformación.

 Sinaloa acaba de convertirse en el escenario donde esa transformación se hizo visible, la pregunta que queda abierta para México es enorme ¿Claudia Sheinbaum está simplemente continuando la 4T con un nuevo estilo o estamos viendo, silenciosamente, el nacimiento de una nueva etapa política que terminará por separar a Sheinbaum del legado de López Obrador?

Sinaloa no respondió todavía esa pregunta, pero por primera vez, la pregunta ya está sobre la mesa.