Economía

Luz verde a 21 contratos mixtos de Pemex para reactivar la extracción.

La Secretaría de Energía oficializó en el DOF un esquema conjunto que busca asegurar una meta de 1.8 millones de barriles diarios sin comprometer por completo el erario.

Petróleos Mexicanos abrió la puerta al capital privado para explorar y extraer hidrocarburos en 21 bloques estratégicos, un viraje que busca aminorar presiones financieras sobre las arcas públicas mediante costos compartidos y tecnología de punta.

La Secretaría de Energía formalizó en el Diario Oficial de la Federación el Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos, un instrumento rector donde Pemex autoriza esquemas mixtos para explorar y explotar hidrocarburos en conjunto con la iniciativa privada. La hoja de ruta establece que ambas partes dividirán inversiones, riesgos geológicos y despliegue técnico.

El informe revela que, al corte de 2024, catorce de estas asignaciones ya contaban con licitación o visto bueno definitivo, lo que representa dos terceras partes del programa total. Los siete campos restantes siguen en fase de diseño administrativo para salir a concurso. La meta operativa trazada por el gobierno federal busca sostener una plataforma de 1.8 millones de barriles diarios de crudo y condensados, junto con 5 mil millones de pies cúbicos de gas cada día.

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Entre las áreas asignadas sobresale Pit-Kayab-Utsil, un yacimiento en aguas someras que guarda un potencial de 827.7 millones de barriles de crudo y más de 94 mil millones de pies cúbicos de gas natural. Se estima que su punto más alto alcance los 201.6 mil barriles diarios durante una ventana de trabajo que correrá de 2026 a 2045. A este se suma Nobilis-Maximino, un campo complejo en aguas ultraprofundas con 253.1 millones de barriles de petróleo recuperables, proyectado para operar entre 2026 y 2041 con picos de casi 118 mil barriles diarios.

La colaboración empresarial no solo aporta capital fresco y divisas por inversión extranjera directa, sino que introduce maquinaria y metodologías avanzadas a las que la petrolera difícilmente accedería en solitario.

Este cambio de estrategia aterriza de lleno en la economía de los hogares. Permitir que privados absorban parte de los costos de perforación libera recursos fiscales para salud, educación o programas sociales, en lugar de arriesgar dinero público en pozos inciertos. Lograr las metas de gas y crudo reduce además la dependencia de combustibles extranjeros, protegiendo las tarifas de luz y gas doméstico de subidas abruptas en los mercados internacionales.

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Daniel Ortiz
Redactor · InfoBullet
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