México cae 2-0 ante Chile y enciende las dudas en la era de Rafael Márquez
Las rotaciones constantes, una racha de cuatro partidos sin anotar de los atacantes y fallas defensivas puntuales desatan los primeros reclamos de la afición en Los Ángeles.
El proyecto de Rafael Márquez al frente de la Selección Mexicana cerró su primer ciclo de ensayos en Estados Unidos con señales de alarma deportiva. La caída 2-0 frente a Chile en el Memorial Coliseum de Los Ángeles exhibió grietas defensivas, desconexión al ataque y la impaciencia de una grada que pagó boletos de hasta 595 dólares para ver al equipo acumular su segundo descalabro.
Los gestos de Rafael Márquez en la zona técnica, con las manos sobre la barbilla y ademanes de molestia en los minutos finales, reflejaron la incomodidad de un banquillo que no encuentra regularidad. En su cuarto compromiso de la Fecha FIFA, el representativo nacional sumó su segunda derrota al ser superado tácticamente por el conjunto andino, dejando un saldo de dos empates (frente a Colombia y Perú por idéntico 1-1) y una goleada en contra de 3-0 en el balance general de la gira.
El esquema mexicano resintió las ausencias por lesión de Alan Cervantes, Gilberto Mora, Hirving Lozano y Luis Romo, lo que derivó en alineaciones distintas en cada juego. Esa falta de sincronización pesó en la circulación de la pelota: el equipo manejó la posesión pero careció de profundidad y contundencia, dos factores que la escuadra chilena castigó con verticalidad en el segundo tiempo.
La apertura del marcador llegó al minuto 56, cuando Gonzalo Tapia aprovechó un contragolpe para habilitar con un balón filtrado a Maximiliano Gutiérrez. El golpe desconcertó a las filas nacionales, que volvieron a tropezar nueve minutos después tras el ingreso de Johan Vásquez: el central falló en el corte de un pase servido por Darío Osorio y permitió que Vicente Pizarro firmara el 2-0 definitivo al 65. Pese a los intentos de Roberto Alvarado y Everardo López, cuyos disparos salieron por encima del travesaño, la respuesta ofensiva fue estéril; incluso López rozó la expulsión al soltar un puñetazo a un defensa rival en una acción que el silbante canadiense Filip Dujic omitió sancionar.
La cifra que más preocupa al cuerpo técnico es la ineficacia de los delanteros, quienes acumulan 360 minutos de sequía competitiva. La última anotación de un atacante mexicano data de la Copa del Mundo previa, cuando Raúl Jiménez y Julián Quiñones marcaron en la eliminación 3-2 ante Inglaterra. Ni los ajustes en el banquillo con Santiago Giménez y Jéremy Márquez lograron romper esa inercia. En contraste con la tensión en la cancha, el evento dedicó espacio comercial a la despedida de Guillermo Ochoa bajo el título “Thank you, Memo!”, encendiendo el pebetero olímpico de cara a 2028 y recordando sus atajadas ante Brasil en 2014 y Polonia en 2022.
Seguir con lupa este arranque de proceso permite calibrar las expectativas reales del futbol mexicano frente a los compromisos internacionales venideros: mientras el espectáculo de taquilla siga llenando recintos en Estados Unidos a precios exorbitantes, el rendimiento táctico dentro de la cancha continuará exigiendo respuestas claras a un cuerpo técnico que ya enfrenta la presión inmediata del resultado.