México choca con la DEA y niega cualquier nexo con cárteles
El gobierno federal defendió su estrategia de seguridad tras las declaraciones de Terry Cole en Florida, revelando el decomiso de casi 500 toneladas de droga y el desmantelamiento de miles de laboratorios.
La relación bilateral en materia de seguridad sumó un nuevo episodio de fricción. Luego de que el jefe de la DEA sugiriera vínculos entre autoridades mexicanas y el crimen organizado, el gobierno federal salió a desmentir las acusaciones poniendo sobre la mesa los resultados duros de su estrategia antinarcóticos.
El origen del desencuentro
El Gabinete de Seguridad rechazó de tajo los señalamientos lanzados por Terry Cole, el director de la agencia antinarcóticos de Estados Unidos. La polémica se encendió el lunes durante la inauguración de la primera Cumbre por una América Libre de Fentanilo, un evento celebrado en Orlando, Florida, donde el funcionario estadounidense habló sobre presuntos vínculos entre los cárteles de la droga y las autoridades de México.
Los datos sobre la mesa
Para frenar la narrativa de la agencia estadounidense, el gobierno mexicano transparentó el saldo de sus operativos. De acuerdo con el reporte oficial, desde el arranque de la actual administración y hasta el 30 de junio, las fuerzas de seguridad han logrado los siguientes resultados:
Se detuvo a un total de 59 mil 582 personas.
Las autoridades aseguraron 31 mil 366 armas de fuego.
Se logró el decomiso de 498 toneladas de droga.
Golpe al fentanilo y metanfetaminas
El informe mexicano hizo un énfasis particular en las drogas sintéticas, el núcleo de los reclamos de Washington. Dentro del total de drogas incautadas, el gobierno destacó el aseguramiento de 2 mil 363 kilogramos de fentanilo, a la par de más de cinco millones de pastillas de este mismo opioide.
El golpe a la estructura de producción también abarcó la inhabilitación de 2 mil 627 laboratorios clandestinos. Estas áreas de concentración estaban destinadas principalmente a la elaboración de metanfetaminas, otra de las sustancias prioritarias en la agenda de seguridad de ambas naciones.