México enfrenta cifra récord de perros en la calle tras la pandemia
El país concentra a millones de animales sin hogar. Entender la raíz de esta emergencia y corregir errores comunes de cuidado es el primer paso para frenarla.
Tener una mascota exige tiempo, dinero y paciencia, pero el compromiso suele romperse ante la primera dificultad. Después de la pandemia de Covid-19, México registró un aumento anual del 20% en la deserción de animales de compañía, un fenómeno que mantiene los refugios al borde del colapso y agrava un problema que ya trascendió la empatía para convertirse en un foco rojo de salud pública.
México encabeza la lista de países latinoamericanos con la mayor crisis de perros en situación de calle. Las estadísticas reflejan una realidad cruda: la Asociación de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies de México (AMMVEPE) calcula que de los 28 millones de canes que existen en el territorio nacional, el 70% vive a la intemperie. A nivel local, estimaciones del Congreso de la Ciudad de México apuntan a que medio millón de perros y gatos son arrojados a la vía pública cada año en el país.
Si sumamos la situación de México con la de Brasil y Argentina, la región concentra alrededor de 50 millones de perros sin hogar. Sin embargo, para entender el problema hay que distinguir conceptos que solemos mezclar. Dhamar Bonilla, directora del Refugio Omeyocan en San Miguel Ajusco, aclara que un perro "abandonado" es aquel que sufrió el rechazo de su familia y fue expulsado de su casa. El perro "callejero" es el que nace, crece y sobrevive en la vía pública sin haber conocido jamás un entorno doméstico.
Detrás de la proliferación de estas poblaciones hay tres factores clave: la reproducción sin control, la falta de cultura sobre la esterilización y el incremento en el costo de vida.
El rescate y la rehabilitación han quedado casi por completo en manos de asociaciones civiles. En espacios como Omeyocan viven actualmente cerca de 500 perros y 20 gatos. El gran obstáculo para estos centros es que operan al límite de su capacidad, enfrentando oleadas constantes de animales que necesitan ayuda, mientras lidian con una caída del 60% en las donaciones económicas desde que inició la crisis sanitaria.
La solución no termina en la adopción, sino en la tenencia responsable. Quienes defienden el bienestar animal alertan sobre prácticas bien intencionadas que dañan a las mascotas. Humanizar en exceso a los perros poniéndoles ropa o transportándolos en carriolas por simple moda les impide explorar y ejercitarse; estos accesorios deben usarse solo si hay una necesidad médica o por edad avanzada. Otro riesgo mortal es la automedicación al intentar aliviarles el dolor con medicinas de uso humano. Finalmente, obligarlos a seguir tendencias como la alimentación vegana compromete gravemente su desarrollo, pues biológicamente requieren proteína animal.
El marco legal empieza a reaccionar frente a esta emergencia. Entidades como el Estado de México endurecieron sus leyes para aplicar sanciones penales severas a quienes abandonen a sus mascotas, buscando frenar la impunidad.
Comprender la magnitud de esta crisis cambia la forma en que interactúas con los animales y tu entorno. En tu día a día, esta información sirve para tomar decisiones mucho más conscientes: desde optar por adoptar en lugar de comprar y programar la esterilización de tu mascota, hasta corregir prácticas de cuidado que quizá creías correctas. Ser un dueño responsable no solo le garantiza una vida digna a tu perro o gato, sino que contribuye directamente a reducir un problema social y de salud pública que impacta la limpieza y seguridad de las calles, parques y colonias que transitas a diario.