México negocia en el G20 abrir mercados para tequila, autos y acero
Marcelo Ebrard promueve alianzas con India, Europa y Argentina frente al freno en las pláticas del T-MEC y las presiones comerciales de Washington.
Bajo la sombra de los aranceles impulsados por Donald Trump, la delegación mexicana inició su participación en la cumbre ministerial de Comercio del G20 en Milwaukee, encabezada por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard. La comitiva busca acelerar acuerdos bilaterales con Europa y Asia para reducir la dependencia del mercado estadounidense y proteger industrias críticas como la siderúrgica, automotriz y agroalimentaria.
La incertidumbre sobre la cuarta ronda del T-MEC —pospuesta por la agenda de Washington— empujó a México a activar un frente de diversificación comercial durante la primera jornada de reuniones del G20. El objetivo central consiste en colocar manufacturas y productos del campo en otras latitudes para amortiguar cualquier impacto arancelario directo.
En el Foro Global sobre el Exceso de Capacidad del Acero, Ebrard defendió la industria siderúrgica nacional al anunciar que se reforzó la trazabilidad aduanera con revisiones automatizadas a la importación. Frente a sus pares internacionales, sostuvo que los productores mexicanos enfrentan desventajas desleales cuando compiten sin subsidios y con metas estrictas de reducción de emisiones contra países que operan bajo reglas distintas.
La postura mexicana también fijó límites en materia agropecuaria. El titular de Economía rechazó el empleo de la producción agrícola como herramienta de presión geopolítica y recalcó que los alimentos no deben convertirse en mecanismos de coerción económica. Paralelamente, gestionó con India la apertura a las exportaciones de tequila e inversión farmacéutica; acordó con la Unión Europea explorar nuevas rutas de intercambio, y planteó a Argentina ampliar las cuotas para el envío de automóviles ligeros.
La delegación, integrada también por el subsecretario Luis Rosendo Gutiérrez y los directores de comercio exterior, continuará sus sesiones previas al encuentro de jefes de Estado programado para diciembre. Aunque hubo un primer contacto protocolario con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, la prioridad técnica se concentra en desahogar la revisión pendiente del tratado norteamericano.
El resultado de estas negociaciones repercute de forma directa en la economía cotidiana: abrir nuevos destinos para los autos, el tequila o el metal fabricado en México evita que una eventual subida de impuestos en la frontera norte derive en recortes de personal, aumentos en productos de consumo básico o paros en líneas industriales en los estados donde tú trabajas y vives.