Política

México responde a la salida de Toyota con nueva inversión de 500 mdd

Mientras la armadora japonesa traslada la producción de la Tacoma a Texas presionada por la política comercial de Washington, el gobierno de Claudia Sheinbaum amarra capital fresco para mitigar el golpe económico.

Por Miriam Armas · 7 de julio de 2026
México responde a la salida de Toyota con nueva inversión de 500 mdd

La política proteccionista de Donald Trump cobró su primera factura grande en la industria automotriz mexicana con la decisión de Toyota de trasladar parte de su producción a Texas. Como contrapeso a esta salida, la Secretaría de Economía adelantó que otra armadora inyectará 500 millones de dólares en el país, un movimiento diseñado para calmar la incertidumbre en un sector severamente castigado por los gravámenes estadounidenses.

La mudanza parcial de la producción de la camioneta Tacoma desde Tijuana hacia Estados Unidos agitó el tablero económico bilateral. Ante la confirmación de este movimiento por parte de Toyota, la Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, reaccionó para contener las dudas del mercado y reveló que el país recibirá una inversión de 500 millones de dólares de una armadora distinta.

Los pormenores de este nuevo acuerdo, negociado de forma directa por la presidenta Claudia Sheinbaum, se mantendrán bajo reserva hasta su anuncio oficial en los próximos días. La jugada busca mandar una señal de estabilidad y retención de capital frente a la embestida de Washington.

La presión desde la Casa Blanca

El traslado de operaciones de la firma japonesa no ocurrió en el vacío. Responde a la política comercial de Donald Trump, quien de inmediato capitalizó la noticia. Desde su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense se atribuyó la decisión de la automotriz y celebró que la amenaza de tarifas punitivas rinde frutos. El cambio se materializará en un nuevo complejo de 2.5 millones de pies cuadrados en San Antonio, Texas, que promete generar 2,000 puestos de trabajo.

Para las exportaciones automotrices desde México, el panorama actual luce cuesta arriba. Hoy, los vehículos ensamblados en territorio nacional que cruzan la frontera norte enfrentan un arancel del 25%. Esta cuota coloca a la industria local en una profunda desventaja competitiva frente a otras regiones productoras como Canadá, Europa y Corea del Sur, que ingresan al mercado estadounidense tributando apenas un 15%.

La tensión sobre el sector llevó a Rogelio Garza Garza, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), a exigir la supresión de estas tarifas, argumentando una distorsión directa al mercado. La postura de la industria es clara: aplicar este tipo de castigos carece de sentido cuando ya existe el T-MEC y las empresas cumplen con una estricta regla de origen del 75% requerida por el propio bloque comercial.