México se corona como el socio número uno de Estados Unidos: qué significa para el país
A pesar de las trabas comerciales, el intercambio entre ambos países alcanzó cifras históricas en la primera mitad del año. La revisión del tratado comercial en septiembre será clave para el futuro económico.
Las aduanas no descansan y los números lo comprueban. Pese a los castigos arancelarios impuestos recientemente por Washington, México no solo logró aumentar sus ventas hacia Estados Unidos, sino que se afianzó de manera indiscutible como su socio comercial más importante a nivel global. Con las mesas de negociación del T-MEC a punto de abrirse, estas cifras récord se convierten en la carta más fuerte de la economía mexicana.
El comercio entre México y Estados Unidos está viviendo un gran momento. Durante los primeros seis meses de 2026, las exportaciones de mercancías mexicanas hacia territorio estadounidense crecieron un 13% en comparación con el año anterior, alcanzando la impresionante suma de 298 mil 157 millones de dólares.
Las compras que hacemos desde Estados Unidos también pisaron el acelerador con un incremento del 16.6%, llegando a los 195 mil 577 millones de dólares. Al poner estos datos en la balanza, México logró un saldo a favor —o superávit— de 102 mil 581 millones de dólares. Esto significa que el país le vendió a su vecino mucho más de lo que le compró, mejorando su margen de ganancia un 6.6% frente a 2025.
Gracias a este dinamismo, México concentra hoy el 16.5% de todo el comercio internacional de Estados Unidos. Para dimensionar este logro, basta con mirar a los competidores más cercanos: Canadá se quedó con el 12.6% del pastel, mientras que China cayó hasta el 6.2%. De hecho, los envíos del gigante asiático hacia el mercado estadounidense se desplomaron casi un 23%.
Navegando entre aranceles y tensiones
Esta racha positiva ocurre en un terreno lleno de obstáculos. Actualmente, el gobierno estadounidense aplica un impuesto base del 10% a los productos que cruzan su frontera, pero la lista de castigos es más larga. Existen sobretasas del 25% a los productos mexicanos que no cumplen con las reglas del T-MEC (una medida ligada a las presiones políticas por la migración y el tráfico de fentanilo), otro 25% a vehículos ligeros y un duro golpe del 50% al acero, aluminio y cobre.
Incluso con estos impuestos encima, la industria automotriz mexicana demostró su resistencia logrando crecer un 1% en sus exportaciones. Si miramos el panorama completo, México está vendiendo al mundo un 24.6% más de lo que facturaba el año pasado.
La prueba de fuego en septiembre
Todo este dinero en movimiento sirve como telón de fondo para un evento crucial: la cuarta ronda de negociaciones para revisar el T-MEC, programada para la primera semana de septiembre.
Jamieson Greer, representante comercial de la Casa Blanca, ha calificado las pláticas previas como "pragmáticas". Sin embargo, ya lanzó una advertencia clara: Estados Unidos buscará la manera de equilibrar esa balanza comercial que hoy favorece ampliamente a México.
Las cifras de miles de millones de dólares suenan lejanas, pero el hecho de que México sea el principal socio comercial de Estados Unidos te afecta de manera directa. Cuando las exportaciones crecen, las fábricas en México necesitan más mano de obra, lo que se traduce en más y mejores empleos formales en el país. Además, el flujo constante de dólares ayuda a mantener el tipo de cambio estable, evitando que productos importados como teléfonos, computadoras o medicinas suban de precio drásticamente. Lo que ocurra en septiembre con el T-MEC definirá si las empresas deciden seguir invirtiendo en tu ciudad o si los productos que consumes a diario se encarecerán debido a nuevas barreras comerciales.