Milei acusa a Brasil y México de financiar un complot
El presidente argentino escala las tensiones internacionales tras afirmar, sin evidencias, que gobiernos extranjeros buscan desestabilizar su administración.
Las relaciones diplomáticas de Argentina atraviesan un momento crítico tras las recientes declaraciones de su mandatario. El presidente Javier Milei abrió un nuevo frente de conflicto al acusar directamente a los gobiernos de Brasil y México, junto al Partido Demócrata estadounidense, de financiar una "campaña antiargentina".
Durante una entrevista en la emisora local Radio Mitre, el mandatario afirmó que las corrientes progresistas intentan sabotearlo porque no quieren que las ideas de la libertad funcionen. Según Milei, la administración brasileña de Luiz Inácio Lula da Silva es el principal patrocinador de esta supuesta campaña, aportando el 25% de los fondos. También responsabilizó a México y al Partido Demócrata de Estados Unidos, aunque lanzó todos estos señalamientos sin presentar ningún tipo de documento o evidencia que los respalde.
Esta controversia no es un hecho aislado, sino que corona un fin de semana lleno de fricciones con Brasil. Durante una visita a São Paulo para participar en un acto político a favor de la candidatura de Flávio Bolsonaro, el presidente argentino subió el tono de sus descalificaciones. En el evento, se refirió de manera velada a Lula da Silva como "presidiario" y atacó directamente a Alexandre de Moraes, magistrado de la Corte Suprema brasileña, llamándolo "basura calva".
El malestar del líder argentino se hizo más profundo luego de que las autoridades judiciales de Brasil le prohibieran visitar a su aliado político, el expresidente Jair Bolsonaro, quien se encuentra en prisión por el intento de golpe de Estado de 2022. La respuesta diplomática no se hizo esperar: ante los insultos recibidos, la Cancillería de Brasil decidió llamar a consultas a Julio Bitelli, su embajador en Buenos Aires. Esta medida formal evidencia uno de los puntos de mayor quiebre en la relación bilateral.
Los roces diplomáticos entre las economías más grandes de América Latina nunca se quedan solo en los micrófonos; tienen un impacto directo en el comercio, las inversiones y los precios de los productos que consumes. Brasil y México son socios comerciales fundamentales en la región. Un quiebre en estas relaciones puede traducirse en nuevas barreras arancelarias, trabas para exportar e importar, o un clima de inestabilidad que termina encareciendo la vida diaria y ahuyentando la creación de empleos en todo el vecindario latinoamericano.