Moctezuma va a la UE en medio de tensiones comerciales
El exembajador en Washington buscará atraer inversiones desde Bruselas, mientras los críticos advierten sobre la urgencia de recuperar la confianza de los socios comerciales.
Con el bloque norteamericano bajo revisión constante, México mueve sus piezas diplomáticas hacia el Viejo Continente. El Congreso avaló el perfil de Esteban Moctezuma para representar al país en Bruselas, una jugada que el oficialismo defiende como estratégica para diversificar mercados y que la oposición califica de meramente política.
La Comisión Permanente del Congreso ratificó a Esteban Moctezuma Barragán como el nuevo embajador de México ante la Unión Europea. La decisión se aprobó con 28 votos a favor, impulsados por Morena, Movimiento Ciudadano, Partido Verde y Partido del Trabajo, frente a ocho votos en contra emitidos por el PAN y el PRI.
El diplomático, quien deja la embajada en Washington, asumirá la representación en Bruselas una vez que reciba el beneplácito formal de las autoridades europeas.
Durante su intervención, Moctezuma delineó su visión para el cargo. Reconoció que Norteamérica se mantiene como la prioridad absoluta de México, pero subrayó que Europa ofrece una oportunidad crucial frente a los cambios que atraviesa el modelo comercial global. Su objetivo central será atraer inversión estratégica, buscar una mayor complementariedad económica y detonar la generación de empleo.
El debate legislativo reflejó las distintas visiones sobre la política exterior del país. Las bancadas que respaldaron el nombramiento destacaron la experiencia política y la capacidad de negociación de Moctezuma. Para este bloque, la Unión Europea representa un contrapeso indispensable y una ruta natural para diversificar el comercio nacional.
Los legisladores del PAN y del PRI justificaron su rechazo argumentando que la designación obedece a criterios políticos y deja de lado los verdaderos intereses del Estado. Advirtieron que México necesita recuperar urgentemente la confianza de sus socios comerciales internacionales, un factor crítico frente a la incertidumbre empresarial que han provocado las recientes revisiones anuales del T-MEC.