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Muere Mary Rivera, la entrañable abuela de Spider-Man: No Way Home

La intérprete, que conquistó a los fans de Marvel junto a Tom Holland y Jacob Batalon, perdió la vida luego de que su familia tomara la dolorosa decisión de desconectarla del soporte médico.

Por Tania Treviño · 4 de agosto de 2026
Muere Mary Rivera, la entrañable abuela de Spider-Man: No Way Home

El universo de Marvel acaba de perder a una de sus figuras más tiernas. Mary Rivera, quien provocó carcajadas y se robó el corazón de millones como la carismática abuela de Ned Leeds en Spider-Man: No Way Home, falleció este lunes a los 82 años. Su partida deja un vacío entre los fanáticos, justo a escasos días del estreno de la nueva entrega del héroe arácnido.

La salud de la actriz dio un giro repentino e irreversible. De acuerdo con los reportes médicos y la información difundida por medios como TMZ, Rivera sufrió un derrame cerebral masivo que obligó a su traslado urgente a un hospital en Honolulu, Hawái.

El equipo de especialistas que la atendió fue claro con su círculo más cercano: aunque existía una mínima posibilidad de que despertara del coma, el daño neurológico era tan extenso que su calidad de vida jamás volvería a ser la misma. El cuadro médico fue clasificado oficialmente como "extremadamente grave".

Frente a este pronóstico desolador, la familia de Mary Rivera tuvo que enfrentarse a la decisión más difícil. Evaluando el sufrimiento prolongado y las nulas esperanzas de una recuperación favorable, optaron por retirarle la asistencia médica que la mantenía respirando artificialmente.

La carrera de Rivera tuvo un brillo mundial muy especial en 2021. Al encarnar a la abuela filipina de Ned Leeds (Jacob Batalon), el mejor amigo de Peter Parker (Tom Holland), protagonizó una de las escenas más divertidas de Spider-Man: No Way Home. Su interacción con los superhéroes, exigiéndoles que limpiaran las telarañas del techo de su casa, se convirtió en un instante icónico que la consagró dentro de la cultura pop moderna.

Más allá del luto en la pantalla grande, la partida de Rivera nos deja una lección profunda y dolorosamente real que todos podemos aplicar en nuestro día a día. Enfrentar el deterioro irreversible de un familiar y tener que autorizar el retiro del soporte vital es una carga emocional gigantesca. Este caso nos recuerda el inmenso valor de platicar abiertamente con nuestros padres, abuelos o parejas sobre los testamentos vitales y nuestras voluntades anticipadas. Dejar por escrito o conversado qué tipo de atención médica deseamos recibir en un caso extremo le quita un peso devastador a quienes amamos justo en su momento de mayor vulnerabilidad.