Economía

Nuevas reglas antilavado: qué cambia para casinos y joyerías

A partir de noviembre, diversos sectores comerciales no financieros deberán clasificar el nivel de riesgo de sus clientes y transparentar el origen de sus recursos para evitar el blanqueo de capitales.

Por Daniel Ortiz · 11 de agosto de 2026
Nuevas reglas antilavado: qué cambia para casinos y joyerías

Comprar un auto de lujo, adquirir una casa o apostar en un casino implicará pasar por filtros de seguridad mucho más estrictos. La Secretaría de Hacienda ajustó las reglas del juego para cerrar el paso al dinero de origen dudoso en negocios que, por su naturaleza, manejan fuertes sumas de capital.

La estrategia contra el dinero ilícito

Para blindar la economía, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) modificó el reglamento de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (LFPIORPI). El objetivo central es vigilar con mayor precisión aquellas actividades comerciales que no pertenecen al sistema financiero, pero que resultan altamente vulnerables al lavado de dinero.

Las medidas están dirigidas a sectores muy específicos. Entre los negocios obligados a reforzar sus operaciones destacan:

Casinos y casas de apuestas.

Agencias inmobiliarias y joyerías.

Comercializadoras de activos virtuales o criptomonedas y casas de arte.

Distribuidoras de vehículos y servicios de blindaje.

Empresas de traslado de valores y emisoras de tarjetas prepagadas.

Los tres ejes del nuevo control

Esta reglamentación entrará en vigor a partir del mes de noviembre, apoyada en un esquema de implementación gradual. Con este movimiento, México busca alinear su régimen preventivo con los estándares internacionales marcados por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

Para que las industrias cumplan con la ley, Hacienda definió acciones concretas:

Evaluación a la medida: El principio rector de la reforma es el llamado Enfoque Basado en Riesgo (EBR). Esto obliga a cada empresa a diseñar metodologías propias para identificar y clasificar qué tan riesgoso es un cliente, un producto, su canal de venta o la región geográfica en la que opera.

Identificación profunda del cliente: Los comercios enfrentan exigencias mucho más duras para conocer realmente con quién hacen negocios. Tendrán que identificar al beneficiario controlador de las operaciones y detectar de manera oportuna a las Personas Políticamente Expuestas (PEP). Todo esto requerirá mecanismos de control interno más sólidos y una conservación rigurosa de los registros.

Auditorías proporcionales: El gobierno dejará de auditar a todos por igual. Las unidades de fiscalización de la SHCP enfocarán sus recursos e inspecciones en aquellos sectores o zonas geográficas que muestren mayor vulnerabilidad al lavado. Este modelo permite al Estado optimizar sus labores de vigilancia, al mismo tiempo que le facilita a cada industria adoptar controles que tengan sentido con el tamaño y naturaleza de sus ventas.

Aunque pareciera un tema exclusivo para contadores, notarios o dueños de grandes empresas, estas modificaciones impactan directamente tus finanzas personales y decisiones de compra. Si en los próximos meses planeas adquirir una propiedad, comprar un automóvil en una agencia o invertir en criptomonedas, notarás que los procesos serán más rigurosos y te exigirán mayor documentación para comprobar de dónde provienen tus ingresos. Lejos de ser un simple trámite burocrático, esta transparencia busca proteger tus transacciones y garantizar que tu patrimonio quede completamente aislado de redes criminales o fraudes financieros.