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Oaxaca, Puebla y CDMX unidos en la nueva feria cultural del Zócalo

Con dos carpas gigantes, artesanos y cocineros de la capital y cuatro estados invitados ofrecen lo mejor de sus tradiciones hasta el 23 de agosto.

Por Miriam Armas · 9 de agosto de 2026
Oaxaca, Puebla y CDMX unidos en la nueva feria cultural del Zócalo

El corazón de la Ciudad de México late con más fuerza este fin de semana. Desde hoy y durante los próximos 17 días, la explanada del Zócalo cambia el concreto por el barro, la palma y los olores de la cocina tradicional para recibir a decenas de artesanos, floricultores y cocineros que mantienen vivas las raíces de nuestras comunidades.

Si caminas por el centro histórico en estos días, notarás dos enormes carpas instaladas frente a Palacio Nacional. No funcionan solo como puntos de venta, sino como un gran espacio de encuentro donde diseñadores y creadores exponen piezas únicas que rara vez encuentras reunidas en un solo lugar. Ahí puedes conseguir desde indumentaria con bordados exclusivos y textiles coloridos, hasta ramos de flores frescas y remedios de herbolaria ancestral que han pasado de boca en boca por generaciones.

Para quienes buscan la experiencia completa, la zona gastronómica es una parada obligatoria. Los cocineros tradicionales trajeron sus mejores recetas del campo a la ciudad, sirviendo platillos emblemáticos a precios bastante amigables con el bolsillo para que nadie se quede con el antojo.

La fiesta además creció. Como novedad para esta edición, los organizadores abrieron las puertas a otras regiones y sumaron a productores e industrias creativas que viajaron desde Oaxaca, Guerrero, Puebla y el Estado de México, enriqueciendo la oferta y la variedad de los productos.

La meta de este evento, que te esperará hasta el domingo 23 de agosto, va mucho más allá de venderte un buen recuerdo. Busca crear un ecosistema de comercio seguro donde los creadores puedan ofrecer su trabajo de forma directa, sin intermediarios, visibilizando el inmenso patrimonio cultural que nos da identidad y sentido de pertenencia como mexicanos.

Darte una vuelta por el Zócalo para disfrutar de este encuentro impacta tu día a día más de lo que imaginas. Al comprar una vasija de barro, regalarte una blusa bordada o sentarte a comer un platillo típico, inyectas dinero directamente en la economía de familias artesanas, garantizando que estos oficios sobrevivan ante la producción industrial masiva. Es la excusa perfecta para armar un plan diferente de fin de semana, reconectar con el orgullo de tu historia local y salir de la rutina mientras te llevas a casa un pedazo auténtico de la cultura viva de tu país.