Pedro Sánchez adelanta las elecciones al 29 de noviembre por la vivienda
El rechazo de Junts a los decretos habitacionales liquida la precaria mayoría parlamentaria y lleva al presidente a buscar un mandato más sólido nueve meses antes de agotar la legislatura.
El bloqueo parlamentario y la imposibilidad de sacar adelante medidas urgentes de vivienda han precipitado el final de la legislatura. Tras perder la votación de sus dos decretos estrella por el desmarque de Junts, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, convocó comicios generales para el 29 de noviembre, apelando a la movilización ciudadana para conformar una mayoría parlamentaria progresista más amplia y funcional.
La disolución de las Cortes se produce nueve meses antes del plazo reglamentario. A diferencia de lo ocurrido tras las municipales y autonómicas de 2023, la decisión de Sánchez llega tras varios días de consultas con su gabinete, dirigentes del PSOE y socios de investidura, quienes coincidieron en que el clima social generado por el debate del acceso a la vivienda ofrecía un terreno electoral más propicio que los frentes abiertos en semanas previas.
El detonante directo fue la votación parlamentaria del viernes anterior. Los dos decretos elaborados por el Ejecutivo —diseñados en respuesta a la indignación social por el desahucio en Madrid de una mujer de 87 años— decayeron al sumar Junts sus votos con el Partido Popular y Vox. La fractura evidenció que la coalición carecía de aritmética suficiente para gobernar o para tramitar los primeros Presupuestos Generales del Estado de todo el periodo.
Durante su comparecencia, el mandatario defendió la gestión socioeconómica del ciclo, contrastando los índices de crecimiento económico, creación de empleo y cobertura social con la actuación de los gobiernos autonómicos de la oposición. Las tensiones con las administraciones regionales del PP volvieron al foco mediante señalamientos explícitos a la compra de áticos y a la privatización de servicios sanitarios públicos en la Comunidad de Madrid.
El reto en las urnas se presenta cuesta arriba para la coalición. Los sondeos demoscópicos privados sitúan la suma de PP y Vox por encima del 50% de los sufragios, mientras el espacio político a la izquierda del PSOE, articulado bajo la marca Frente Amplio, afronta el reto de definir liderazgos ante el riesgo de una concurrencia dividida si no se reconduce la ruptura con Podemos. Por su parte, la formación de Alberto Núñez Feijóo mantiene estabilidad electoral y Vox experimenta un repunte significativo tras el desgaste gubernamental por crisis como la de Ceuta y las controversias judiciales en el entorno del partido.
Esta convocatoria anticipada impacta de forma directa en el bolsillo y la certidumbre de los ciudadanos: congela temporalmente la regulación de precios del alquiler a nivel estatal, paraliza nuevas partidas presupuestarias para subsidios habitacionales y sitúa el coste de vida como el eje decisivo del voto. Saber qué proyectos legislativos quedan en suspenso permite a cada inquilino y propietario planificar sus compromisos económicos ante un nuevo ciclo político.